Hoy a las 15 hs desde la Fuente de Andalucía del Parque Rodó MAMA MIA
camina por la vida♥ Juntas contra el cáncer de mama. Por la vida, por
las que luchan, por las que sobreviven, por las que acompañan desde otro
lugar. La consigna es llevar algo color rosa. Yo les tiro una idea para
llegar hasta ahí...
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sábado, 28 de septiembre de 2013
viernes, 27 de septiembre de 2013
Primero, lo primero
Hoy no me siento 100% bien, hoy vuelvo a tener médico, hoy puede ser un día un poquito complicado, pero... primero, lo primero:
miércoles, 25 de septiembre de 2013
Octubre, vení no más que te estoy esperando
Algo que creo no les conté sobre mí, es que muchas veces tengo un sexto sentido, una intuición un poco más desarrollada que me da avisos sobre algunas cosas, así fue que allá por el mes de diciembre tuve la certeza de que algo en mi cuerpo no andaba bien y terminé confirmándolo meses más tarde.
Esta misma "corazonada" me decía que este hemograma de control iba a salir 10 puntos! Más allá del cansancio yo me sentía bien, me veía bien (más aún cuando maquillaba mis ojeras), me visualizaba bien, y así fue: el hemograma dio bien de bien, así que más que estoy más que feliz!!!
También sabía que venían buenas noticias en camino: hoy tuve oncólogo, me confirmó que no vamos a hacer quimioterapia en el mes de octubre, ohhh yessssssssssssssssssssssssssssssss (baila y menea para festejar), vamos a terminar el tratamiento de radioterapia, del cual aún me quedan dos semanas y luego de esperar unos días, vamos a realizar una tomografía de control para ver como afectaron los tratamientos a los tumores, tengo mucha fe en que los resultados serán los que esperamos. Luego de eso se verá como se prosigue.
Después de casi 4 meses de tratamientos médicos ininterrumpidos, de vías, inyectables, rayos, camillas, consultorios, enfermeras, médicos, tener un impass como este es casi como que te den un premio. Tal vez será difícil para ustedes que están sanos poder imaginar o dimensionar lo que esto significa para los que estamos de este lado, pero por más buena voluntad que uno tenga (y no me estoy quejando) llega un momento en que lo único que deseas además de curarte, es que lleguen esos días que estás totalmente libre de tratamientos invasivos.
Se que todavía me falta sortear un obstáculo más en setiembre: la entrevista con el urólogo que definirá mi próxima entrada al quirófano, pero por el momento lo dejo a un lado y me siento feliz de haber llegado hasta aquí.
Sigo visualizándome sana, viendo a la Vivi de siempre, la que ama bailar, la que cuando hace un poco de calor se junta con sus amigas a tomar una cerveza, la que se acuesta tarde y se levanta temprano, la que no se cansa, la que no tiene que cuidar su estómago de las agresiones de los químicos y la que va a llegar al otro lado del cartel de llegada.
Como pienso desde el día uno, se que encontraron en mi la enfermedad, pero nunca me sentí enferma, así que venite octubre no más, que te espero pronta y feliz para festejar mis 41!!!
:)
Esta misma "corazonada" me decía que este hemograma de control iba a salir 10 puntos! Más allá del cansancio yo me sentía bien, me veía bien (más aún cuando maquillaba mis ojeras), me visualizaba bien, y así fue: el hemograma dio bien de bien, así que más que estoy más que feliz!!!
También sabía que venían buenas noticias en camino: hoy tuve oncólogo, me confirmó que no vamos a hacer quimioterapia en el mes de octubre, ohhh yessssssssssssssssssssssssssssssss (baila y menea para festejar), vamos a terminar el tratamiento de radioterapia, del cual aún me quedan dos semanas y luego de esperar unos días, vamos a realizar una tomografía de control para ver como afectaron los tratamientos a los tumores, tengo mucha fe en que los resultados serán los que esperamos. Luego de eso se verá como se prosigue.
Después de casi 4 meses de tratamientos médicos ininterrumpidos, de vías, inyectables, rayos, camillas, consultorios, enfermeras, médicos, tener un impass como este es casi como que te den un premio. Tal vez será difícil para ustedes que están sanos poder imaginar o dimensionar lo que esto significa para los que estamos de este lado, pero por más buena voluntad que uno tenga (y no me estoy quejando) llega un momento en que lo único que deseas además de curarte, es que lleguen esos días que estás totalmente libre de tratamientos invasivos.
Se que todavía me falta sortear un obstáculo más en setiembre: la entrevista con el urólogo que definirá mi próxima entrada al quirófano, pero por el momento lo dejo a un lado y me siento feliz de haber llegado hasta aquí.
Sigo visualizándome sana, viendo a la Vivi de siempre, la que ama bailar, la que cuando hace un poco de calor se junta con sus amigas a tomar una cerveza, la que se acuesta tarde y se levanta temprano, la que no se cansa, la que no tiene que cuidar su estómago de las agresiones de los químicos y la que va a llegar al otro lado del cartel de llegada.
Como pienso desde el día uno, se que encontraron en mi la enfermedad, pero nunca me sentí enferma, así que venite octubre no más, que te espero pronta y feliz para festejar mis 41!!!
:)
martes, 24 de septiembre de 2013
La vida sigue
Días sin entrar por aca...
La vida sigue, como dice el título, y por momentos parece que el tiempo se hace tan lennnnnnnto que no pasa nunca, y otras parece que pasara tan rápido como si estuviera en un carrito de montaña rusa.
Estos días pasados me han encontrado llena de cansancio, cansancio producido en gran medida por la radioterapia que sigue su curso. Cansancio que le juega una pulseada permanente a mis ganas de que mi vida siga tan parecida a mi vida "normal" como sea posible, cansancio que logra algunos días doblegarme y me gana la pulseada.
Cuantas veces durante ese cansancio añoro mi vida de siempre: levantarme temprano, ir a trabajar, correr de un lado para otro, tener fuerzas para hacer dos millones de cosas y cuando parecía que las baterías se acababan, saber que siempre había una reserva "extra" para ser usada ante el llamado de una amiga invitando con algún plan o para sortear algún imprevisto...
Cuantas veces durante ese cansancio me permito dejarme ir y fluir con él, y me vuelvo atemporal y duermo, duermo, duermo y duermo. Dejo que mi cuerpo descanse, sin pensar en días o en horarios y respetándolo hasta que me vuelve a decir, ahora si, estoy pronto para volver a la batalla...
Aún así, con cansancio y todo, no puedo quejarme: tengo que agradecer a Dios, que me dio esa cuota de "batería extra" y me permitió festejar los 11 años de mi hija, no como siempre, porque mis revoluciones han bajado considerablemente, pero si ocupándome de mimarla, cocinarle, hacerle los gustos, hacerla sentir como lo hacemos siempre que una de nosotras cumple años: la Reina de la casa.
Fue una inyección tan grande de "defensas" haber podido disfrutar de los preparativos del cumple, de ver su carita al comenzar su día con la sonrisa inocente de oreja a oreja, alejada por momentos de esta realidad que nos está tocando vivir, de verla divertirse con sus amigas, de ver a la familia reunida una vez más para festejar, que si me guío por eso, el hemograma de control de esta semana tendría que salir 10 puntos!
Otra transfusión de energía fue aceptar la invitación de una amiga a ver el homenaje de Hernán Piquín a Freddie Mercury. No solo fue disfrutar el arte del baile y de la música que servía de base para el mismo, repasar la vida de ese ídolo y poder ver en unos cuantos "actos" lo fugaz, efímera y a la vez casi eterna que puede llegar a ser la vida de alguien, me conmovió totalmente. Nos preguntábamos con mi amiga si sería que el espectáculo estaba muy bien montado y te orientaba a vivir todas esas emociones o sería que nosotras estábamos en un período de hipersensibilidad, no lo se, lo cierto es que sentí que me atravesó.
Estos días me esperan más médicos, más resultados, más coordinaciones, más procedimientos, más estudios y espero tener la fortaleza emocional para seguir afrontando todo como hasta ahora.
Tal como tenía en mente vivir estos momentos lindos que viví, ya estoy preparada para vivir otros que vendrán en el mes de octubre. Como decía Martin Luther King, no tienes que ver toda la escalera, solo da el primer paso, así sigo, paso a paso...
La vida sigue y espero sus sorpresas buenas, porque se que están en camino.
La vida sigue, como dice el título, y por momentos parece que el tiempo se hace tan lennnnnnnto que no pasa nunca, y otras parece que pasara tan rápido como si estuviera en un carrito de montaña rusa.
Estos días pasados me han encontrado llena de cansancio, cansancio producido en gran medida por la radioterapia que sigue su curso. Cansancio que le juega una pulseada permanente a mis ganas de que mi vida siga tan parecida a mi vida "normal" como sea posible, cansancio que logra algunos días doblegarme y me gana la pulseada.
Cuantas veces durante ese cansancio añoro mi vida de siempre: levantarme temprano, ir a trabajar, correr de un lado para otro, tener fuerzas para hacer dos millones de cosas y cuando parecía que las baterías se acababan, saber que siempre había una reserva "extra" para ser usada ante el llamado de una amiga invitando con algún plan o para sortear algún imprevisto...
Cuantas veces durante ese cansancio me permito dejarme ir y fluir con él, y me vuelvo atemporal y duermo, duermo, duermo y duermo. Dejo que mi cuerpo descanse, sin pensar en días o en horarios y respetándolo hasta que me vuelve a decir, ahora si, estoy pronto para volver a la batalla...
Aún así, con cansancio y todo, no puedo quejarme: tengo que agradecer a Dios, que me dio esa cuota de "batería extra" y me permitió festejar los 11 años de mi hija, no como siempre, porque mis revoluciones han bajado considerablemente, pero si ocupándome de mimarla, cocinarle, hacerle los gustos, hacerla sentir como lo hacemos siempre que una de nosotras cumple años: la Reina de la casa.
Fue una inyección tan grande de "defensas" haber podido disfrutar de los preparativos del cumple, de ver su carita al comenzar su día con la sonrisa inocente de oreja a oreja, alejada por momentos de esta realidad que nos está tocando vivir, de verla divertirse con sus amigas, de ver a la familia reunida una vez más para festejar, que si me guío por eso, el hemograma de control de esta semana tendría que salir 10 puntos!
Otra transfusión de energía fue aceptar la invitación de una amiga a ver el homenaje de Hernán Piquín a Freddie Mercury. No solo fue disfrutar el arte del baile y de la música que servía de base para el mismo, repasar la vida de ese ídolo y poder ver en unos cuantos "actos" lo fugaz, efímera y a la vez casi eterna que puede llegar a ser la vida de alguien, me conmovió totalmente. Nos preguntábamos con mi amiga si sería que el espectáculo estaba muy bien montado y te orientaba a vivir todas esas emociones o sería que nosotras estábamos en un período de hipersensibilidad, no lo se, lo cierto es que sentí que me atravesó.
Estos días me esperan más médicos, más resultados, más coordinaciones, más procedimientos, más estudios y espero tener la fortaleza emocional para seguir afrontando todo como hasta ahora.
Tal como tenía en mente vivir estos momentos lindos que viví, ya estoy preparada para vivir otros que vendrán en el mes de octubre. Como decía Martin Luther King, no tienes que ver toda la escalera, solo da el primer paso, así sigo, paso a paso...
La vida sigue y espero sus sorpresas buenas, porque se que están en camino.
martes, 17 de septiembre de 2013
y se fue la novena!!!
y se fue la novena!!!
No es una cadena de oración...
No es una de esas cosas que gritan los cantores de folclore a la voz de aura...
Fue la novena aplicación de quimio, el final de la tercer serie de tres que comenzó hace tres meses (parece el trabalenguas de los tristes tigres...)
Hoy volví a casa agotada, yo todavía no lo siento tanto, pero mi cara lo refleja: estoy super pálida, ojerosa, cansada, los ojitos caídos, casi no me reconozco en el espejo.
Hace unos días tuve médico: me dio la "feliz" noticia de que existe la posibilidad cuando termine el tratamiento de que si mi uréter no volvió a funcionar con normalidad tengan que sacarme el riñón. Se que no es lo peor que me puede pasar, pero después de tres meses de tratamiento, después de tener un montón de cuidados, después de tres meses de nefrostomía, después de tres meses de seguir todas las indicaciones que me dan al pie de la letra, no me esperaba esa noticia.
Se también que el médico fue sincero, y lo agradezco enormemente, me planteó todos los panoramas posibles: ese es uno. Claro, es el peor, el mejor es que haya reaccionado ante el tratamiento y que al finalizarlo todo vuelva a la normalidad. Así que visualizando ese me quedé, no por negar, porque en realidad no puedo negar algo que todavía "NO ES", sino porque tengo la convicción de que para curarme tengo que tener FE en que me estoy curando y eso es lo que he hecho desde el día 1.
Hoy siento el peso y el cansancio que van acumulando en mi cuerpo los tratamientos, pero por otro lado también agradezco tener la posibilidad de hacérmelos, lamentablemente no todas las personas enfermas la tienen.
Hoy veo como voló el tiempo desde aquel día fatídico donde me dijeron tenés que internarte porque esto que tenés es cáncer y tenemos que hacerte un montón de estudios para ver bien donde está y de que tipo es. No puedo creer que se pasó el invierno y yo casi no me enteré, porque estuve cuidada entre algodones, tanto en el sanatorio, en la casa de mis padres, como en casa, tanto por mis hijas, mi hermana, mis viejos, mis amigos...
Hoy tengo la certeza de que falta menos, de que el camino es espinoso muchas veces, pero también tiene un montón de pequeños premios que voy recibiendo mientras camino. Se que en breve así como empezará la primavera por estos lares, también empezará en mi cuerpo y todo volverá a renacer y a florecer...
Hoy se fue la novena, y mi FE sigue intacta.
Hoy siento que la curación total está cada vez más cerca ♥
No es una cadena de oración...
No es una de esas cosas que gritan los cantores de folclore a la voz de aura...
Fue la novena aplicación de quimio, el final de la tercer serie de tres que comenzó hace tres meses (parece el trabalenguas de los tristes tigres...)
Hoy volví a casa agotada, yo todavía no lo siento tanto, pero mi cara lo refleja: estoy super pálida, ojerosa, cansada, los ojitos caídos, casi no me reconozco en el espejo.
Hace unos días tuve médico: me dio la "feliz" noticia de que existe la posibilidad cuando termine el tratamiento de que si mi uréter no volvió a funcionar con normalidad tengan que sacarme el riñón. Se que no es lo peor que me puede pasar, pero después de tres meses de tratamiento, después de tener un montón de cuidados, después de tres meses de nefrostomía, después de tres meses de seguir todas las indicaciones que me dan al pie de la letra, no me esperaba esa noticia.
Se también que el médico fue sincero, y lo agradezco enormemente, me planteó todos los panoramas posibles: ese es uno. Claro, es el peor, el mejor es que haya reaccionado ante el tratamiento y que al finalizarlo todo vuelva a la normalidad. Así que visualizando ese me quedé, no por negar, porque en realidad no puedo negar algo que todavía "NO ES", sino porque tengo la convicción de que para curarme tengo que tener FE en que me estoy curando y eso es lo que he hecho desde el día 1.
Hoy siento el peso y el cansancio que van acumulando en mi cuerpo los tratamientos, pero por otro lado también agradezco tener la posibilidad de hacérmelos, lamentablemente no todas las personas enfermas la tienen.
Hoy veo como voló el tiempo desde aquel día fatídico donde me dijeron tenés que internarte porque esto que tenés es cáncer y tenemos que hacerte un montón de estudios para ver bien donde está y de que tipo es. No puedo creer que se pasó el invierno y yo casi no me enteré, porque estuve cuidada entre algodones, tanto en el sanatorio, en la casa de mis padres, como en casa, tanto por mis hijas, mi hermana, mis viejos, mis amigos...
Hoy tengo la certeza de que falta menos, de que el camino es espinoso muchas veces, pero también tiene un montón de pequeños premios que voy recibiendo mientras camino. Se que en breve así como empezará la primavera por estos lares, también empezará en mi cuerpo y todo volverá a renacer y a florecer...
Hoy se fue la novena, y mi FE sigue intacta.
Hoy siento que la curación total está cada vez más cerca ♥
Cuentos que me han servido: El anillo del Rey
LEYENDAS Y CUENTOS:
“Esto También Pasará”
Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte: - Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.
Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total...
Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada. El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:
-No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje –el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas –le dijo- mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación-
Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino...
De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso: Simplemente decía “ESTO TAMBIÉN PASARA”.
Mientras leía “esto también pasará” sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.
El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo. El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo: -Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.
-¿Qué quieres decir? –preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.
-Escucha –dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero. El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “Esto también pasará”, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado. Entonces el anciano le dijo:
-Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.
Tomado de:Umberto Levagui.- ICQ Gnosis Uruguay
Cuentos que me han servido: "Empuja la vaquita"
Este es un cuento que me ha servido mucho, cada vez que parece que estoy al borde del abismo, de perder la "seguridad" lo leo y vuelvo a entender que todos los cambios, los caminos nuevos, pueden ser mejores oportunidades, solo hay que soltar el miedo y arriesgarse. Ojalá les guste y les sirva como a mi.
EMPUJA LA VAQUITA"
Un maestro de la sabiduría paseaba por un bosque con su fiel discípulo,
cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una
breve visita al lugar. Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la
importancia de las visitas, también de conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que tenemos de estas experiencias.
Llegando al lugar constató la pobreza del sitio, los habitantes, una pareja
y tres hijos, la casa de madera, vestidos con ropas sucias y rasgadas sin
calzado. Entonces se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia y le pregunto: "En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio tampoco, ¿como hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?" El señor calmadamente respondió: "amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros alimentos en la ciudad vecina y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo y así es como vamos sobreviviendo." El sabio agradeció la información, contempló el
lugar por un momento. Luego se despidió y se fue.
En el medio del camino, volteó hacia su fiel discípulo y le ordenó:
"busque la vaquita, llévela al precipicio de allí enfrente y empújela al
barranco."
El joven espantado vio al maestro y le cuestionó sobre el hecho de que la
vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia. Mas como percibió el silencio absoluto del maestro, fue a cumplir la orden. Así que empujo la vaquita por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedo grabada en la memoria de aquel joven durante algunos años. Un bello día el joven agobiado por la culpa resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar y contarle todo a la familia, pedir perdón y ayudarlos. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba al lugar veía todo muy bonito, con árboles floridos, todo habitado, con un carro en el garaje de tremenda casa y algunos niños jugando en el jardín.
El joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde
familia tuviese que vender el terreno para sobrevivir, aceleró el paso y
llegando allí, fue recibido por un señor muy simpático. El joven preguntó
por la familia que vivía allí hacía unos cuatro años. El señor respondió
que seguían viviendo allí. Espantado el joven entró corriendo a la casa y
confirmo que era la misma familia que visitó hacía algunos años con el
maestro. Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaquita):
"¿Como hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?"
El señor entusiasmado le respondió: "nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió; de ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos, así alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran ahora."
Todos nosotros tenemos una vaquita que nos proporciona alguna cosa básica para nuestra sobrevivencia la cual es una convivencia con la rutina, NOS HACE DEPENDIENTES, Y EL MUNDO SE REDUCE A LO QUE LA VAQUITA NOS BRINDA
EMPUJA LA VAQUITA"
Un maestro de la sabiduría paseaba por un bosque con su fiel discípulo,
cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una
breve visita al lugar. Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la
importancia de las visitas, también de conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que tenemos de estas experiencias.
Llegando al lugar constató la pobreza del sitio, los habitantes, una pareja
y tres hijos, la casa de madera, vestidos con ropas sucias y rasgadas sin
calzado. Entonces se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia y le pregunto: "En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio tampoco, ¿como hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?" El señor calmadamente respondió: "amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros alimentos en la ciudad vecina y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo y así es como vamos sobreviviendo." El sabio agradeció la información, contempló el
lugar por un momento. Luego se despidió y se fue.
En el medio del camino, volteó hacia su fiel discípulo y le ordenó:
"busque la vaquita, llévela al precipicio de allí enfrente y empújela al
barranco."
El joven espantado vio al maestro y le cuestionó sobre el hecho de que la
vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia. Mas como percibió el silencio absoluto del maestro, fue a cumplir la orden. Así que empujo la vaquita por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedo grabada en la memoria de aquel joven durante algunos años. Un bello día el joven agobiado por la culpa resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar y contarle todo a la familia, pedir perdón y ayudarlos. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba al lugar veía todo muy bonito, con árboles floridos, todo habitado, con un carro en el garaje de tremenda casa y algunos niños jugando en el jardín.
El joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde
familia tuviese que vender el terreno para sobrevivir, aceleró el paso y
llegando allí, fue recibido por un señor muy simpático. El joven preguntó
por la familia que vivía allí hacía unos cuatro años. El señor respondió
que seguían viviendo allí. Espantado el joven entró corriendo a la casa y
confirmo que era la misma familia que visitó hacía algunos años con el
maestro. Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaquita):
"¿Como hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?"
El señor entusiasmado le respondió: "nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió; de ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos, así alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran ahora."
Todos nosotros tenemos una vaquita que nos proporciona alguna cosa básica para nuestra sobrevivencia la cual es una convivencia con la rutina, NOS HACE DEPENDIENTES, Y EL MUNDO SE REDUCE A LO QUE LA VAQUITA NOS BRINDA
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