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domingo, 28 de septiembre de 2014

Pasando en limpio

Hace cuestión de un año y medio, mi vida quedó patas para arriba. De golpe, todas las estructuras que había venido construyendo durante años, perdieron estabilidad, muchas de ellas se desmoronaron, otras sufrieron graves fracturas, algunas permanecieron en pie pero no sin sufrir los embates de aquel cataclismo, los controles remotos (poseía unos cuantos) dejaron de funcionar, hubo que empezar de nuevo, más que de cero, como de menos cincuenta...

Tuve algunos minutos, para tratar de reaccionar frente a lo que me estaba pasando, porque fueron eso, minutos. Esos minutos que me di entre que salí de la consulta llorando con una angustia que ahogaba y decidí cómo me iba a enfrentar a esa situación, esos minutos eternos, esos minutos tan valiosos, que me dieron el tiempo necesario para aceptar que iba a hacerle frente como he hecho con todo en la vida: poniendo la cara, el pecho, el corazón y toda mi energía para salir de esa situación.

Como muchos de ustedes se imaginarán, todo el tiempo transcurrido no fue fácil, no era tarea sencilla mantener el espíritu en alto, la energía bien enfocada, cuidar del cuerpo mientras era bombardeado de mil y una formas por dentro y por fuera, pero cada vez que empezaba a ir cuesta abajo, algo que está muy dentro mío me gritaba que no aflojara, que no me rindiera, que se podía un esfuercito más, que había que sacar fuerzas de los lugares más inimaginables, que había que echar mano a los recursos más impensados...

Uno de los recursos que apareció una madrugada donde todo estaba MUY NEGRO, donde los pensamientos que venían a mi mente no eran para nada alentadores, ni positivos, ni auguriosos, fue el recurso de soñar.  Me pregunté a mi misma (para no pensar en esas cosas tan horribles que me acechaban), qué le pediría al genio de la lámpara si apareciera delante mío, y casi de inmediato contesté, que si ya estuviera sana (obviamente ese iba a ser mi primer deseo) el deseo siguiente sería visitar un lugar al que toda la vida quise ir: instantáneamente vinieron a mi cabeza dos lugares con los que siempre soñé: Egipto y Machu Picchu.

Fue allí, y casi como un juego para espantar fantasmas que no quería que me rondaran, que me dije: voy a soñar en grande, voy a ponerme una meta, voy a sanarme y ni bien los doctores me habiliten, voy a ir a cumplir un sueño: el destino elegido Machu Picchu, la persona que me iba a acompañar, mi viejo. Ese hombre que me enseñó (junto con mi mamá), que uno tiene que pelear por lo que quiere, que tiene que trabajar para ello, que las condiciones que nos presenta la vida no son excusas para no progresar, para no jugársela por lo que uno quiere, ese hombre que se bancó durante año y pico sillones de quimio, salas de espera de radio, diagnósticos médicos sin anestesia, resultados de los más diversos, ese hombre que había hecho de tripas corazón, iba a ser el elegido para acompañarme a cumplir un nuevo sueño.

Por qué les cuento todo esto? Por la misma razón por la que comencé a escribir este blog hace un año atrás: para contármelo a mi misma, para dejar por escrito, constancia de que se puede, de que muchas veces no es fácil, pero nada se pierde con intentarlo y todo se pierde si uno no lo intenta. Sea en el ámbito de la vida que sea, el primer paso es querer y el segundo trabajar para ello: para sanarse, para cumplir un deseo, para llegar a la meta, para ser feliz y si tal vez no llegáramos al final deseado, seguro habremos disfrutado del viaje.

Hoy después de haber realizado uno de mis sueños, de haber subido y bajado miles de escalones de piedra, de haber tocado y sentido la energía de lugares que están ahí vaya a saber uno desde cuando, de haber cambiado el miedo a que me pudiera pasar algo por la adrenalina que genera el hecho de que nos pasen cosas, estoy convencida no solo de que hay que soñar y salir en busca de lo que queremos, sino que además una de las mejores sorpresas que puede darnos la vida es sacudirnos las estanterías y obligarnos a abrir la cabeza y el corazón para recibir cosas nuevas.

Vivir es crecer, modificarse, reinventarse, ser otro y ser el mismo.

Abrazo y agradezco a la vida, con fuerza, con energía, con Fe.

Sigo estando dispuesta a recibir lo que se venga con los brazos abiertos.

Ojalá haya logrado sembrar, aunque sea en una de las personas que me lee, que vale la pena intentarlo una y otra vez y que decidirse a poner todo para lograr lo que más ansiamos, tal vez sea la mejor decisión que tomemos en nuestra vida.



Vivi



martes, 9 de septiembre de 2014

No dejes de soñar

Hoy más temprano, leí un tweet de un "famoso" afectado por el cáncer, que inmediatamente me llevó a contestarle, linkeándolo (si es que existe esta palabreja, y sino la acabo de inventar) a este, mi humilde blog.   Acto seguido, casi con un diálogo interno al que le faltaba un pelín para ser externo, me dije: para que le escribes a esta persona, que tiene miles de seguidores y jamás te va a leer? Mi otro yo contestó: por qué no? Quien te da la seguridad de que no te va a leer? y eso inmediatamente me llevó como si fuera una reacción en cadena, a otro lugar: el de los sueños.

No es que yo soñara con que esta persona me leyera o me contestara, pero, y si fuera eso, por qué no podría soñar con eso?

Por qué razón, las personas muchas veces nos ponemos límites en lo que soñamos? Seguramente por algo socialmente mal aprendido, mejor dicho bien aprendido pero mal enseñado. NADIE puede decirnos esto NO LO PUEDES HACER o NI LO SUEÑES!!!

Por qué? Quién dice lo que es mucho o poco? Alguien que cree tener la regla de lo posible o lo imposible? Esa que separa a las personas en las que son merecedoras de recibir tal o cual cosa y las que no? Pues yo estoy totalmente en desacuerdo con eso. Muy por el contrario, creo que una persona que sueña, una persona que persigue sus sueños, convencida de que algún día los alcanzará, es una persona que vive motivada, que se esmera y se esfuerza por conseguir aquello que quiere, y ojo, ese sueño puede ser material o inmaterial. No todos soñamos con una casa con piscina o un viaje por el Caribe, todos soñamos distinto, pero lo que tenemos en común es que todos podemos soñar.

Cuando te convencen de que no podés soñar, con frases como  "ni lo sueñes", "no lo intentes", "eso no es para vos", etc., etc., te talan como a un árbol, te sacan una de las partes más importantes que tienes como persona: el pensar que podés aspirar a otras cosas, que podés sentirte merecedor de ellas, que podés crear cosas que en otro momento ni hubieses imaginado, y lo mejor de todo: que podés llegar a conseguirlas.

Por esta misma razón, mi tweet con el link siguió su camino, no sé si esa persona "famosa" lo leerá o no, si seré uno más de sus miles de seguidores, o no, pero no hay peor gestión que la que no se realiza, no apreté la tecla "borrar" pensando que eso era demasiado para mí.

No se limiten en esto de soñar, no dejen que los limite una persona o varias, una circunstancia mala o muchas, un diagnóstico jodido o un sin fin de ellos, sigan soñando, con mucha, mucha fuerza, porque eso no lo puede regular nadie.

Yo sigo trabajando para cumplir mis sueños y sigo creando sueños nuevos, al fin y al cabo, de eso se trata también vivir.

Sueñen lindo, sueñen en grande, y hagan todo para cumplirlo!

miércoles, 23 de julio de 2014

A no pensar en espiral

Algunas veces, comenzamos a pensar y a vivir en forma de espiral, nos vamos enroscando en nuestras propias decisiones, y lo que muchas veces es peor aún, en nuestros propios pensamientos. 
Así es como nos comienza a asfixiar cada vez más la idea de que no hay salida, ya sea de una situación económica, una situación emocional, una situación laboral, y al seguir en ese modo "espiral" somos incapaces de permitirnos ver las OPORTUNIDADES que pueden presentarse para modificar esa situación, porque es eso una situación.
Muchas veces nos cuesta entender que por más complejo y apocalíptico que parezca, no es más que una situación. Muchas veces no somos capaces de ver, que mientras estamos vivos, tenemos la posibilidad de salir a cambiar nuestra realidad. Claro que la realidad no se cambia de un día para otro ni es un "soplar y hacer botella", pero si uno quiere y apuesta a ello, la realidad se convierte en esa que nosotros queremos que sea.
Se que hay amigos, que están viendo solo las nubes de tormenta, a los que les parece que NO HAY SALIDA y a ellos les cuento que si la hay, claro que la hay, el primer paso es abandonar el espiral.
Pensemos y actuemos positivamente, aprendamos a desterrar los viejos hábitos que no nos aportan cosas buenas, seamos pacientes, apostemos, visualicemos nuestros "problemas" resueltos, confiemos en que las soluciones llegan, y actuemos en consecuencia para que eso suceda.
Dejemos la queja que lo único que atrae es más de lo mismo. Aprendamos a agradecer hasta lo que parece más insignificante y muchas veces es lo más importante. 

Tengamos FE.

martes, 22 de julio de 2014

22 de julio - Día del Sobreviviente de Cáncer

Quien no se siente sobreviviente de cáncer?

Porque ser sobreviviente, no es solo haber salido vivo de la enfermedad, ser sobreviviente son tantas cosas más...

Sobreviviente es aquel que pudo escuchar el diagnóstico, y siguió adelante.

Sobreviviente es el que quiso saber toda la verdad para saber a lo que se enfrentaba y el que pidió no saberla porque creyó que la iba a pelear mejor así.

Sobreviviente es el familiar que no abandonó, el que ajustó sus rutinas, acomodó sus horarios, sus tiempos, para dar una mano al que estaba viviendo la batalla en carne propia.

Sobreviviente es la pareja que se banca el susto y le dice al otro: vos dale para adelante, que yo voy a estar contigo.

Sobrevivientes son los hijos, que aprenden a vivir con una mamá o un papá con un poco menos de energía, que muchas veces necesita ser cuidado además de cuidar, que tal vez no puede estar presente en todo como lo hacía antes, pero que está enseñándoles una de las mayores lecciones de la vida: a luchar y no bajar los brazos.

Sobreviviente es el amigo que se queda, el que hace lo que puede, el que acompaña en el sanatorio, el que reza, el que llama por teléfono, el que se quedó sin saber que decir y no dice pero sigue estando.

Sobreviviente el que pudo enfrentarse con tubos, jeringas, camillas, sillones, máquinas, túnicas blancas, tapabocas, profesionales de las diferentes áreas y le puso el cuerpo (muchas veces ya maltrecho) y el alma a cada una de las circunstancias que se fueron presentando.

Sobreviviente el que quiere contar su historia a otros, no para dar lástima, sino para ser prueba viviente de que SI, SE PUEDE!

Sobreviviente el que ya no está físicamente con nosotros, pero que sin embargo no se mueve de nuestras mentes y mucho menos de nuestros corazones porque lo vimos hacerle frente a este silencioso compañero hasta en el último momento.

Sobreviviente el que después de pasar por esto en carne propia o viendo pasarlo al de al lado, entendió que la vida es HOY, AHORA, que nadie la tiene comprada y que para esta enfermedad no hay edades, clases sociales, ni religiones que te salven.

Sobreviviente el que entendió que el cuerpo y el alma son partes del mismo templo, y que lo que nosotros podemos hacer es darles el mayor cuidado posible, no solo visitando médicos sino llenándolo de cosas que le gusten, que lo hagan sentir bien, de sentimientos buenos que destierren los malos.

Sobreviviente el que vio partir a otros y sin embargo no perdió su fe y sigue contándole al resto que es posible ser un Sobreviviente.

Sobrevivientes los que han pasado por quimioterapia, radioterapia, cirugías...

Sobrevivientes los que han hecho frente a la caída del pelo, los vómitos, la pérdida y la "ganancia" de peso que modificó sus cuerpos y lo aceptaron como parte de la supervivencia.

Sobrevivientes los grupos de ayuda, como Livestrong, Mama Mía y otros,
en los que todos somos uno y si uno precisa aliento, ayuda, allí estamos todos para ayudar con lo que podamos.

Sobreviviente el que estando cansado, exhausto, hizo un esfuerzo más para seguir batallando.

Sobrevivientes los que aprendieron a vivir y convivir con el miedo, y tratan de que no les gane la pulseada.

Sobrevivientes los que han podido superar la tristeza de perder a un ser querido y hoy son fuerza y esperanza para los que la necesitan.

Sobreviviente el que le vio la cara a la muerte, le hizo una guiñada y le dijo: todavía no es mi momento.

Yo pasé por todo lo antedicho: fui familiar de un paciente, amigo de un paciente y también fui y soy paciente. Hoy celebro la vida y estar en remisión.

YO SOY SOBREVIVIENTE DE CANCER.


sábado, 19 de julio de 2014

Animo compañeros, que la vida puede más!

Empiezo a escribir estas líneas, pensando si ya no usé este título en alguna entrada anterior, pero no me da para volver atrás a fijarme.

Espero no extenderme demasiado, para que no se vuelva una lectura pesada.

Las palabras que salen hoy, van dedicadas a los guerreros que la peleamos día a día, y para eso no es necesario tener cáncer, es necesario tener la actitud de hacerle frente a la vida, pero en especial van dedicadas a mis amigos José y Lolita, que tal vez hoy necesitan un empujoncito un poquito más fuerte que los demás.

Decirles, que no soy ninguna "superada", que no crucé ninguna línea, que no me gané ninguna "seguridad", cosa que ustedes ya saben, que aprieto los dientes y sigo, que trato de que en mi balanza pese más el kilo de pluma (aunque todos saben que no me gustan) que el kilo de plomo, porque el plomo me suena a lastre, a esas cosas que arrastramos mientras caminamos, y de eso vengo tratando de hacerme consciente y deshacerme de ello día a día.

No hice ningún curso "externo" de optimismo ni de felicidad, si bien mi "personalidad" escorpiana siempre fue la de resurgir de las cenizas como el Ave Fénix y con más fuerza aún, algún tiempo antes del cáncer entendí que estar triste, PREocuparme, deprimirme, eran solamente diferentes formas de perder el tiempo y perder el tiempo es perder la vida.

Decirles que creo firmemente en Dios, no en el que nos hicieron visualizar en la catequesis, sino en el Dios que cada uno lleva dentro de si mismo, en ese con el que si nos conectamos hace posible que vivamos más en paz y por ende más felices.

Contarles desde mi experiencia, que los amigos suman, las cadenas de oración suman, las palabras de aliento suman, las estampitas y los rosarios entregados con ese amor que sale del fondo del corazón suman, así como las piedras con energía, los guerreros Chinos o los dibujos y las manualidades hechas por mis hijas que tengo en ese momento sobre mi escritorio.

Que las sonrisas sanan al igual que la música, así que hacer un "acumulado" de risas entre amigos, de chistes, de películas lindas, unas playlist de esa música que nos toca el corazón, sean sevillanas, cumbias o rock and roll, nos eleva a vibrar en otra frecuencia, una que nos ayuda a sanar.

Pedir, visualizar, creer, fijarnos metas a corto plazo, que podamos ir cumpliendo, que nos ayuden a reforzar el hecho de seguir creyendo, el dar a otros aunque sea un pedacito chiquititito nuestro nos ayuda a ver que por mayor que se vea la tormenta que podemos tener encima, podemos ser luz para otros y otros pueden ser luz para nosotros, y eso es una cadena interminable de cosas buenas y positivas que también nos ayudan a sanar.

Ver y reconocer el camino que hemos recorrido, todos y cada uno de los obstáculos que hemos logrado sortear, también nos hace más fuertes, porque seguramente nunca nos hubiéramos imaginado que íbamos a ser capaces de superar todas y cada una de esas pruebas y sin embargo si, lo hicimos! y si pudimos hacer eso, quien nos dice que no vamos a poder con lo que venga?

La vida se abre camino y es HOY, es AHORA, es la caricia que nos regala un hijo, o la charla que nos regala un amigo, es poder incorporarnos y poner nuestros pies sobre la arena de la rambla o sobre el pasto del jardín, es mirar reír a los niños y entender que somos parte de un milagro superior.

Animo compañeros, que la vida puede más!

martes, 15 de julio de 2014

De la belleza física y de como nos afecta cuando ésta se ve modificada...

Como cada uno de los post que he puesto en mi blog,  son apreciaciones personales, cosas que he sentido, vivido, o cosas que pienso, esto no quiere ser cátedra de nada, ni la "única palabra" con respecto a nada.

Ya desde antes de que me diagnosticaran, mi físico había comenzado a cambiar...

Siempre tuve la "bendición" o la "suerte" por llamarlo de alguna forma, de ser delgada, de comer cualquier cosa sin que afectara demasiado mi figura, de poder "mantenerme" en cierta forma sin tener que hacer millones de ejercicios físicos ni dietas, de volver a mi cuerpo de siempre casi sin problema aunque había tenido dos embarazos en los que engordé como Willy (si, la ballena de la película). Me compraba ropa casi sin probarme los talles, porque por lo general era talle S, a lo sumo, M, pero no mucho más, osea nunca me tocó en carne propia eso de sufrir por el aumento de peso.

Hace algunos años, tomé la inteligentísima y sana decisión de dejar de fumar, y con ella además de llegar una mejoría en mi salud, también comenzaron a llegar algunos kilillos de más...

Casi al rato de haber dejado de fumar, se me vinieron los "40", esos tan temidos por muchas, y ahí pareció que todo comenzaba a cumplirse como en aquella profecía que me contaban mis amigas mayores que ya los habían pasado: fah, esperá los 40, ahí tomás medio vaso de agua sin gas y engordás como si hubieras comido catorce chivitos!!!

Ya no era un talle S, había pasado a ser un M y hasta algunas veces un G... Mi cuerpo hacía el proceso, pero sobre todo mi cabeza comenzaba a hacer ese proceso un tanto "doloroso" para mi, que era perder aquel cuerpo con el que tan bien me sentía, para ir adquiriendo otro, que distaba bastante de aquel y que seguramente había venido para quedarse.

En esas estaba, cuidándome un poco en la comida, tratando de hacer un poco más de ejercicio, de fortalecer mucho más mi autoestima, sobre todo, de poder desprenderla un poco del concepto de la belleza del envase, cuando pareció llegar la estocada final: me diagnosticaron que tenía cáncer. Siempre supe y valoré la belleza interior, esa que nos engancha cuando conocemos a otras personas, la que resiste el paso de los años, de las noches sin dormir, de las enfermedades, la que queda cuando la cáscara deja de ser lo que era, pero si dijera que no me importaba mi apariencia física estaría mintiendo.

Cuando supe lo que tenía y pude imaginar mínimamente a lo que me iba a tener que enfrentar, antepuse mis ganas de vivir, mi fuerza de voluntad, y elevé mi autoestima tanto como pude, para sobrellevarlo de la mejor manera posible.

Era sabido que iban a venir kilos de más, o tal vez se iban a perder muchos kilos, que me iba a enfrentar a la posible pérdida del pelo, ese pelo que tanto cuidaba, que arreglaba con brushing, con planchita, que podía trenzar cuando estaba aburrida o nerviosa. Sabía que llegarían las ojeras, que el color de mi piel posiblemente cambiaría y ni había pensado en las cicatrices que podían quedar en mi cuerpo...

Le puse la mejor sonrisa que pude, a la salida del sanatorio me premiaron dejándome una bolsa de nefrostomía que viviría conmigo los próximos ocho meses: me sentí como que tenía 105 años... Igual le puse la mejor sonrisa que pude.

Entré a una peluquería cualquiera, con mi amiga de toda la vida, y agarrando al toro por los cuernos, le dije a la peluquera: voy a entrar en quimioterapia y radioterapia y seguramente voy a perder el pelo, cortalo lo más cortito que puedas, y ahí vi mis mechones de pelo caer al piso, salí de esa peluquería siendo otra, no solo porque salía con el pelo corto, sino porque además había salido de allí siendo un poco menos vanidosa: valorando mi vida sobre cualquier otra cosa.

Y viví muchos meses de pelo corto, mi pelo nunca se cayó, pero me lo cortaba constantemente porque ya era una "cábala". Aprendí a que si me maquillaba (cosa que habitualmente hago poco), mis ojeras se disimulaban mucho y yo me veía y me sentía mucho mejor.

Dejé de afligirme por no poder ponerme esto o aquello y traté de sacar partido de lo que sí podía usar. La nefro me condicionaba mucho, sin embargo yo no le daba bolilla.

Tuve cruces en todo mi abdomen durante la radioterapia, al punto que una de mis hijas me dijo un día que parecía "el mapa del tesoro" un piropo casi comparable con "mami, tu panza parece un inflable"... La cicatriz de la nefro que un día dejé de usar, está en mi espalda como un recordatorio de lo que tuve que pasar para salvar mi riñón...  Las cicatrices que tengo en mi abdomen, me recuerdan a diario, lo que pasé y lo fuerte que fui al pasarlo...

Mi cuerpo hoy ya no es el de los 20, ni el de los 30...

Mi cuerpo hoy, es el de una guerrera que trata de cuidar su templo, ese que tan bien se comportó bancándose tantos tratamientos y respondiendo favorablemente a los cambios...

Hoy celebro cuando mis articulaciones me permiten hacer tal o cual movimiento, o cuando mi columna me permite caminar varias cuadras sin quejarse...

Hoy no soy un talle S, ni un M... Hoy no tengo el pelo largo, pero me siento tan bella como cuando reunía esas características, porque me amo desde otro lugar.

Vivi

lunes, 7 de abril de 2014

El post más feliz de mi vida :)

Hace casi un año fui diagnosticada con cáncer.

Poco tiempo después de que me hubieran dado el alta, tomé una decisión: quería hacerlo público, quería contarlo, necesitaba ponerlo en palabras, creía que de esa forma podía hacer una especie de terapia que me ayudara a mí y tal vez, con un pensamiento un poco más osado, podría ayudar a alguien más.

Muchos de ustedes han leído algunas de las publicaciones que he ido haciendo a lo largo de estos meses. Este blog me permitió decir, exorcizar, contar, recordar, soñar, desear, visualizar, llorar, preguntar y hasta despedirme de una amiga que se fue por la misma enfermedad mientras yo internada esperaba que encontraran donde estaba el tumor primario.

Este blog me acercó, superando ampliamente mis expectativas, gente que había pasado por lo mismo o lo estaba atravesando, también gente que sin tener cáncer se sintió tocada por las cosas que leía y que me envió una palabra de aliento, un gesto, me dio un abrazo, si, porque aunque algunas cosas puedan ser virtuales, algunas veces nos llegan como si fueran totalmente reales.

Hoy, entre lágrimas que ruedan por mis mejillas sin que yo pueda ni quiera contener, escribo la publicación más feliz de mi vida: el viernes por la tarde mi oncóloga pronunció las palabras mágicas, esas que durante todos estos meses de "agonía" había estado deseando escuchar y no me atrevía a preguntar hasta cuando sería que debía esperar... "Vivi está todo bien, estás curada, no hay más cáncer" me dijo con los ojos vidriosos y la voz quebrada, las resonancias habían dado que ya no hay masa tumoral en ningún lado.

Pueden acaso imaginarse mi felicidad? Si bien los ojos se me inundaron automáticamente de lágrimas, tanto a mi como a mi padre que estaba conmigo como siempre acompañándome en la consulta, creí que no era momento ni lugar para descomprimirme: afuera del consultorio había unas 10 personas más con cáncer esperando su turno, y cuando uno está en esa situación y ve a otro llorar, creo que piensa lo peor, no lo mejor y no quería dejarles esa carga.

Abracé a esa mujer maravillosa, llamada Araceli Ferrari, que desde el primer día en que me vio me tomó de la mano y me dijo vos estate tranquila que yo voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para curarte, le agradecí, creo que más con la mirada y el abrazo que con las palabras que no podía decir sin largarme a llorar, sentí su emoción y su felicidad por haber ganado juntas esta batalla.

En mi familia, en mis hijas, en mis padres, en mi hermana, en mis amigos, volvió a reinar la sonrisa sin miedo, volvimos a respirar y supimos una vez más que Dios nunca nos suelta la mano, que a veces aparecen cosas que tenemos que atravesar para aprender algo. En casa reina la felicidad y creo que ninguno de nosotros es el mismo que era antes de que el cáncer entrara en nuestra vida... todos somos un poquito mejores.

No quiero aburrirlos, pero quería compartirlo con ustedes, agradecerles por haber estado ahí, por haberme leído, por haber formado parte de una u otra forma de mi curación. Volver a decirles, ahora con más propiedad que nunca, que SE PUEDE! SI, SE PUEDE!!!


Se despide,
HIPER REQUETE RECONTRA MEGA FELIZ
Vivi :)


P.D.: Si conocen a alguien que esté pasando por la enfermedad, no dejen que la viva solo. Todas las cosas, sobre todo las "malas" son más livianas si las compartimos y tenemos en quien apoyarnos. Aquí estoy a las órdenes para lo que pueda ser útil.