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martes, 17 de septiembre de 2013

Cuentos que me han servido: "Empuja la vaquita"

Este es un cuento que me ha servido mucho, cada vez que parece que estoy al borde del abismo, de perder la "seguridad" lo leo y vuelvo a entender que todos los cambios, los caminos nuevos, pueden ser mejores oportunidades, solo hay que soltar el miedo y arriesgarse. Ojalá les guste y les sirva como a mi.

EMPUJA LA VAQUITA"
Un maestro de la sabiduría paseaba por un bosque con su fiel discípulo,
cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una
breve visita al lugar. Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la
importancia de las visitas, también de conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que tenemos de estas experiencias.
Llegando al lugar constató la pobreza del sitio, los habitantes, una pareja
y tres hijos, la casa de madera, vestidos con ropas sucias y rasgadas sin
calzado. Entonces se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia y le pregunto: "En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio tampoco, ¿como hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?" El señor calmadamente respondió: "amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros alimentos en la ciudad vecina y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo y así es como vamos sobreviviendo." El sabio agradeció la información, contempló el
lugar por un momento. Luego se despidió y se fue.
En el medio del camino, volteó hacia su fiel discípulo y le ordenó:
"busque la vaquita, llévela al precipicio de allí enfrente y empújela al
barranco."
El joven espantado vio al maestro y le cuestionó sobre el hecho de que la
vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia. Mas como percibió el silencio absoluto del maestro, fue a cumplir la orden. Así que empujo la vaquita por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedo grabada en la memoria de aquel joven durante algunos años. Un bello día el joven agobiado por la culpa resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar y contarle todo a la familia, pedir perdón y ayudarlos. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba al lugar veía todo muy bonito, con árboles floridos, todo habitado, con un carro en el garaje de tremenda casa y algunos niños jugando en el jardín.
El joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde
familia tuviese que vender el terreno para sobrevivir, aceleró el paso y
llegando allí, fue recibido por un señor muy simpático. El joven preguntó
por la familia que vivía allí hacía unos cuatro años. El señor respondió
que seguían viviendo allí. Espantado el joven entró corriendo a la casa y
confirmo que era la misma familia que visitó hacía algunos años con el
maestro. Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaquita):
"¿Como hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?"
El señor entusiasmado le respondió: "nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió; de ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos, así alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran ahora."
Todos nosotros tenemos una vaquita que nos proporciona alguna cosa básica para nuestra sobrevivencia la cual es una convivencia con la rutina, NOS HACE DEPENDIENTES, Y EL MUNDO SE REDUCE A LO QUE LA VAQUITA NOS BRINDA

jueves, 12 de septiembre de 2013

Y el respeto???

Hoy no pensaba escribir, pero... uno propone y la vida, Dios, el Universo o algún imbécil dispone, cuack!

Me levanté con la mejor onda, temprano, disfrutando del día, pensando en que iba a ser un gran día, de hecho todavía lo pienso, pero digamos que en el medio se suscitaron una serie de hechos desafortunados, no graves, todo lo contrario, totalmente evitables, el tema es que la gente le pasa por arriba a otra gente y ahí todo cambia...

Yo me pregunto, aquella célebre frase que dice: tus derechos terminan donde comienzan los míos o los de los otros, ya no se usa más? Qué le pasa a la gente? Por qué hay gente que siente que tiene derecho a hacer lo que se le da la gana, sin importarle si afecta o no la vida de los demás, si pisotea o no los derechos de los otros?

Hoy saliendo de casa de mis padres, dos casas por medio, un vecino abrió su portón de rejas y su perro (una especie de Fila, si es que no es un Fila puro, no entiendo mucho de estas cuestiones) salió a la calle. Nosotras veníamos con mi hija más chica caminando justo por esa parte de la vereda, el perro se nos vino encima. Yo cargo a cuestas mi nefrostomía (no se si recordarán), por lo que tengo un morral del jean donde guardo la bolsa que cuido como si fuera de oro, cuando vi venir al perro solo pensé que si me saltaba y me enganchaba el famoso cañito, terminaba otra vez en el quirófano, así que me volví una con el universo y pedí por favor que el perro se alejara, funcionó.

El perrazo se alejó de mi, pero se fue sobre mi hija, directo a morderle los talones, con esa cabezota que es casi más grande que la de una persona, el perro abrió la boca y se le prendió, no apretaba, pero no soltaba, el punto es que sus dueños lo llamaban y el perro nada, así soltó y volvió a agarrar sus talones tres veces, mientras ellos trataban de desprenderlo, agarrarlo y entrarlo a la casa, le hablaban le gritaban y el perro seguía como si nada, mientras ella lloraba y temblaba sin parar.

Esta escena no habrá durado 5 minutos, el perro rayó las botas de cuero de Mile, pero podía haber sido sus piernas. La pregunta es: qué parte no entiende la gente de que los animales son una responsabilidad? Que parte no entienden de que sacar animales sin correa y sin bozal, más de ese tamañote, es salir jugado a que pase cualquier cosa?  Esta vez se les escapó, pero yo veo a diario como lo sacan a correr totalmente suelto... Si salta sobre uno, te tira al piso, a un niño o a una persona mayor los desestabiliza con total seguridad. No entienden que por más que me digan es buenito y no te hace nada, el perro estaba prendido de sus talones? Por qué la gente no toma recaudos hasta que pasan las desgracias? Por qué todo tiene que llegar hasta el borde si es tan fácil vivir respetándonos?

Salimos de esa situación, y nos tomamos un taxi, con la niña en pleno llanto ya que el susto aún duraba. Miro al chofer, que ostentaba muy orgulloso un cigarrillo prendido y le pido amablemente si me hace el favor de apagar el cigarro, el diálogo que siguió a continuación fue el siguiente:

Ya lo apago...
Se da vuelta me mira y me dice: no te pongás nerviosa, que mirá yo como tiemblo...
Lo miro y le digo que no entiendo lo que me dice.
Me contesta: te digo que mires como tiemblo, a mi no me mandás vos ni nadie, así que no voy a apagar ningún cigarrillo y si no te gusta bajate!
Por supuesto que acto seguido me bajé del taxi y asomándome por la puerta delantera y manteniendo los buenos modales le dije que estaba prohibido fumar dentro del taxi, que él lo sabía y que iba a hacer la denuncia correspondiente, su respuesta: hacé lo que quieras.

No piensen que era un chico joven, todo lo contrario, era una persona mayor, de esas que uno cree que se criaron en otras épocas y que aún conservan los valores y el respeto.
La denuncia ya está hecha, ahora me pregunto yo: pasará algo con ese conductor, que siente la impunidad de hacer lo que se le antoja, porque a él no lo manda nadie? Es otra vez la falta de respeto por el otro, que solo está reclamando que se respeten sus derechos, por qué razón cuando llamo a hacer la denuncia yo tengo que demostrar la falta del otro y parezco yo el victimario en vez de la víctima?

Espero que los nervios que pasé hoy en situaciones que podían haber sido evitables totalmente solo respetando los derechos de los demás, no hayan sido en vano, que las denuncias correspondientes sirvan para algo y que todos tomemos más conciencia que peleando por nuestros derechos hacemos que las cosas mejoren.

Después de todo esto, doy vuelta la página y trato de volver a mi eje, recordar que hay cosas mucho más importantes como la curación y que no me puedo dar el lujo de dejar que este tipo de cuestiones cuasi domésticas se queden a vivir conmigo.

Me despido, reciclándome :)


Vivi

martes, 10 de septiembre de 2013

Soy feliz♪ soy feliz♫ vamos que la vida es una fiesta♪

Hoy tuve doc, quimio y radio, día cargadito si los hay, en realidad todo esto debería haber acontecido mañana, pero mañana es el día de la salud privada así que corrieron todo para hoy.

Si les cuento la verdad, hoy (a diferencia de lo que me sucede siempre) iba con cierto "chucho", los días pasados no me había sentido del todo bien, el cansancio me había golpeado demasiado, me sentía con pocas fuerzas pero... no tengo la chance de ir o no ir, no puedo elegir, porque tal vez ustedes digan, si, podés elegir no hacer más nada, pero para mi no es una opción, así que me levanté con la mejor energía que pude, me maquillé con mi mejor sonrisa, me vestí de verano y salí a encarar este martes que para mi era más un 13 que un 10.

Llegué al Doc, acompañada por la genia de mi hermana, que desde que me enteré que estoy "enferma" no me deja ni a sol ni a sombra acomodando todos sus horarios casi como si en vez de ser profesora fuera trapecista!!!  Nunca me había atendido este doctor, y que importante es hablar, expresarse, decir lo que uno siente!!! Resulta que en el control de la radioterapia, oncólogos te van "monitoreando" cada poco tiempo a ver como va todo, y la doctora que me había tocado las dos veces anteriores no me había gustado, no me dio ni seguridad ni confianza y lo dije.  El resultado: me cambiaron para otro doctor, que hoy me entendió perfecto, me dejó salir tranquila del consultorio, y fue realista sin ser dramático: cuidate pero seguí con tu vida tan parecida a la de siempre como puedas.  Que importante son las palabras que nos dicen, te inflan el pecho y te dan ganas de seguir o te sepultan en vida, si tendremos que hacer uso de nuestros derechos, eso es algo a lo que nos tenemos que acostumbrar: somos personas, tienen que tratarnos como tal y no podemos permitir otra cosa.

De ahí, con el pecho inflado como les dije, me fui a la quimio. La actitud con la que entré fue mejor que la que tengo siempre, por el simple hecho de que el doctor me inyectó una dosis de positivismo, de vitalidad y lo hizo sabiendo, de esos médicos que te miran a los ojos cuando te hablan y te escuchan cuando vos les hablás :)  En un par de horas estaba fuera!

La última etapa de la posta del martes era la radioterapia, tenía tarde como todos los días, pero hoy tuve el tupé de adelantarme un poco: si señor, quería terminar todo y juntarme con mi familia a mirar el partido, como lo hacemos siempre que juega la celeste, como lo hacíamos antes de que estuviera enferma.

En la clínica me recibieron como todos los días, con una sonrisa y esas miradas que te hacen sentir que te estás curando, porque nadie te trata como si estuvieras moribunda, todo lo contrario: allí se respira vida y esperanza, solidaridad y sensibilidad, tal vez porque todos los que estamos ahí (en la clínica de Tabaré como la conoce todo el mundo) sabemos que sacamos el comodín y nos tocó jugar un partido sin que nosotros lo eligiéramos, tal vez por eso, todos nos damos fuerza los unos a los otros, y siempre veo la vida en los ojos de todos y jamás la muerte.

Minutos después ya estaba rumbo a mi casa, bue... la casa de mis padres, que todavía sigue siendo mi casa, donde mi vieja nos esperaba con mis hijas, sobrinos, hermana (porque ahí ésta ya le había pasado la posta a mi viejo que es quien me acompaña a la quimio) y una picada adecuada a lo que puedo comer y tomar ahora :)  Lo más importante de todo: la tradición intacta, juntos en las buenas y en las no tanto buscando la forma de convertirlas en buenas también, familia, sonrisas, niños que me revitalizan y mis viejos que dejan el dolor de ver a su hija pasar por esto y se ponen las pilas y vamos todos juntos pa'lante!

Hoy volví a entender que la felicidad no es un destino, es el camino diario, es el poder zambullirse de cabeza en esas pequeñas cosas que nos hacen sentir vivos.

Hoy grité los goles como lo hice siempre, olvidándome por completo de que tengo una nefrostomía, de que me habían irradiado un rato antes y de que mi cuerpo está siendo navegado por un montón de químicos con la misión de curarme.

Hoy el martes terminó feliz, celeste y redondito.

lunes, 9 de septiembre de 2013

La voluntad







Cada uno de nosotros, conoce los defectos y las virtudes que tiene.

En general, de los defectos reconocemos esos que son grosos, que no se pueden dejar de ver y de las virtudes son pocas las veces que nos enorgullecemos, porque en general pensamos que puede sonar un poco mal decir yo esto lo hago bien o yo tengo tal o cual virtud.

Hoy voy a escribir sobre una virtud que creo es la más importante que tengo: La voluntad.

Es la voluntad, la que me ha permitido salir a flote en momentos tan diversos de mi vida: después de un desengaño amoroso con el corazón partido al medio, empezar de menos de cero después de una situación económica peor que pésima, volver a construir una casa y una familia con hijas muy pequeñitas y sacarla adelante, y ahora está permitiéndome salir a flote a pesar de un diagnóstico médico que no ha sido de los mejores que escuché en mi vida.

Como quien no quiere la cosa (dicho medio de viejos si los hay), ya van casi tres meses de quimioterapia y un mes y medio de radio, y mi cuerpo, a pesar de que mi actitud en general es positiva, a pesar de que me cuido todo lo que puedo, está sintiendo los latigazos de ambos tratamientos: me siento muy cansada.


Estoy durmiendo muchísimo más que de costumbre, mi cuerpo necesita descansar, anda más lento, me doy cuenta en cualquier actividad cotidiana que realizo, me canso más, pero no me doy por vencida.

Ahí es cuando vuelvo a tomar conciencia de que "mi voluntad" no me abandona ni a sol ni a sombra, que más allá del cansancio, siempre hay una vocecita interior que me dice: dale Vivi, levantate, el día está divino, no da para quedarse en la cama!!! o, no tenés ganas de comer esto, bueno probá con aquello, tenés que alimentarte porque el cuerpo necesita energías para seguir, y esa voz me termina convenciendo y ahí me pongo en pie de vuelta y le vuelvo a poner el pecho a las balas.

Creo que la voluntad es otro tipo de alimento para el cuerpo, pero tan necesario como los nutrientes físico/químicos, porque sin voluntad uno se entrega, se abandona, se deja llevar, y cuando la situación que nos envuelve no es la mejor eso puede ser peligroso.

Hoy no me sentía nada bien, el cansancio se estaba haciendo notar desde hace días, el calor que tanto amo ayudó para que mi presión se fuera más y más abajo, pero sin embargo apareció mi amiga inseparable: la voluntad.  Y me susurró al oído que afuera había un día espléndido, veintipico de grados, los jardines llenos de flores, y me convenció de que salir de casa y tomar un poco de aire limpio me iba a hacer bien, solo tenía que lograr vencer esa barrera que me empujaba a quedarme todo el día tirada en la cama...

Y lo pensé, y supe que tenía razón, salí, caminé al sol, respiré, me sentí cansada si, pero también me sentí viva, tomé un helado, visité a mis padres, estuve entre las plantas, jugué con los perros. Volví a casa, caminando por ese cantero enorme que tiene Av Italia y que tantas veces he transitado para desahogarme y llenarme los pulmones de aire.

Volví a casa a poner las manos en la tierra, a sembrar nuevas plantitas y a disfrutar de un rico licuado al aire libre con mi hija.

Volví sintiéndome orgullosa de mi fuerza de voluntad ♥








miércoles, 4 de septiembre de 2013

Ommm

Hoy entre otras cosas tenía médico, llegué a la mutualista me enteré que había paro todo el día, divina noticia, ahí quedás como un trompo al que le tiraron la cuerdita y quedó girando y no tenés ni idea de con que te vas a encontrar.

Respeto los paros, pero... y que pasa con mi salud?

El médico que tenía que ver, me había dicho hace tres meses que cuando fuera la fecha me "acercara" un día que tuviera consulta sin número ni nada, para coordinar el cambio de la nefro, eso fue lo que hice hoy, ir a la hora que empezaba la consulta para ver que me atendiera un segundo y coordinar.

Ni bien la enfermera salió le expliqué lo que me había dicho el médico y ella me anotó al final de la lista, tenía que esperar hasta que terminara de atender a todos los pacientes que tenían número, al pasar vi que esa lista tenía no menos de 20 nombres, iba a tener para rato...

Esperé una hora y media, que era el tiempo que tenía "libre" antes de entrar a la Quimioterapia, y como no tengo el poder de estar en dos lugares a la vez, tenía que optar, cuando se hizo la hora me fui a la quimio (que era del otro lado del mismo piso) y le pedí a mi viejo que me estaba acompañando que cuando me llamaran explicara que había tenido que entrar a quimio y le pidiera al médico si podía ir hasta ahí a verme.

Mi viejo creo que esperó casi una hora más, hasta que en un momento la enfermera salió y le explicó a todas las personas que en mi situación esperaban para que el Doctor las viera sin número, que iba a ser imposible ver a ningún paciente hoy sin número ya que al Doc aún le quedaban 14 personas por atender y ya estaba fuera de hora.

Conclusión:  yo hice lo que me dijo el médico y terminé sin asistencia... Todos los días se aprende algo: sacate el numerito igual, si no lo precisás, listo, pero no confíes en lo que te dicen de palabra porque después te dejan pagando...

La hora y media de espera tuvo su lado positivo: una charla más que interesante con un señor de 78 años, con una perspectiva de la vida que parecía de 30 y unas vivencias de esas que a uno lo dejan atónito escuchando :)

Por suerte cuando me tocó golpear la puerta del Hospital de día, estaban los ángeles de sonrisa franca esperando para atenderme, no se si allí no había llegado el paro, o si es un sector que entiende que para determinadas cosas perder días es algo crucial, así que más que agradecida con ellas.

Así que me instalé y en vez de recalentarme y darme manija sobre una situación que no estaba a mi alcance resolver en ese momento, respiré hondo y empecé a hacer Ommmm...

7a Q (y no es una carrera...)

Miércoles...

Hoy vuelvo a la cancha, a estirar el brazo y q me pongan la bolsita de agua caliente, para que mis venas dejen de hacerse las vivas (porque se esconden TODOS los miércoles, yo no sabía que los nervios hacen que las venas cuasi desaparezcan y no se dejen ver) y salgan de su escondite para decir presente y que me puedan pinchar.

Hoy vuelven a recibirme esos ángeles terrenales que con sonrisa de oreja a oreja y mirada tierna, me hacen sentir como si llegara a un SPA en vez de a hacerme la quimio: me preguntan como pasé, cómo están mis hijas, hacen bromas y están todo el tiempo pendientes de mi, como del resto de los que estamos sentados en esos confortables sillones con el brazo estirado y la vía puesta por donde entra parte de nuestra curación.

Hoy posiblemente en la espera antes de entrar, vuelva a escuchar uno y mil cuentos de las personas que están esperando y tienen cáncer aquí o allá y hace tantos años y lo han vencido tantas veces, pero posiblemente también vuelva a escuchar frases como la de un señor que estando esperando que lo atendiera la oncóloga y mientras se escuchaban cuentos de terror, alzó la voz y dijo con una sonrisa: hablemos de tallarines con tuco que es más rico y más positivo!!!

Hoy voy convencida de que mis defensas se están comportando y llegaron a los niveles en los que tienen que estar, pues sino no puedo seguir con el tratamiento, y aca no podemos perder tiempo, así que tienen que ubicarse!!!

Hoy además, tengo que ver a mi "Bombón Asesino", si, ese que me hizo la Nefro, para coordinar con él el plan "recambio", porque ya se que la posibilidad de que me la saque ahora es totalmente inexistente... Esto me tiene un poco nerviosa, pero, si ya he afrontado tanto, si ya le he puesto el pecho a las balas, si ya he escuchado tanto diagnóstico que ni siquiera esperaba y lo soporté y seguí adelante, esto no puede ser la excepción.

Hoy no habrá jugo con sandwichito caliente (ritual que he adoptado cuando salgo de la quimio y antes de irme a la radio)...

Hoy ni bien termine de pasar el suero que me limpia las venas, salgo volando para mi casita, pues llega mi princesa de campamento y no puedo aguantar un minuto más para verla, me la comeré a besos y a apretujones y después me iré a la radio.

Hoy más allá de la quimio y la radio, y la mutualista y los médicos, la vida sigue y yo agradezco seguir con ella :)