Empiezo a escribir estas líneas, pensando si ya no usé este título en alguna entrada anterior, pero no me da para volver atrás a fijarme.
Espero no extenderme demasiado, para que no se vuelva una lectura pesada.
Las palabras que salen hoy, van dedicadas a los guerreros que la peleamos día a día, y para eso no es necesario tener cáncer, es necesario tener la actitud de hacerle frente a la vida, pero en especial van dedicadas a mis amigos José y Lolita, que tal vez hoy necesitan un empujoncito un poquito más fuerte que los demás.
Decirles, que no soy ninguna "superada", que no crucé ninguna línea, que no me gané ninguna "seguridad", cosa que ustedes ya saben, que aprieto los dientes y sigo, que trato de que en mi balanza pese más el kilo de pluma (aunque todos saben que no me gustan) que el kilo de plomo, porque el plomo me suena a lastre, a esas cosas que arrastramos mientras caminamos, y de eso vengo tratando de hacerme consciente y deshacerme de ello día a día.
No hice ningún curso "externo" de optimismo ni de felicidad, si bien mi "personalidad" escorpiana siempre fue la de resurgir de las cenizas como el Ave Fénix y con más fuerza aún, algún tiempo antes del cáncer entendí que estar triste, PREocuparme, deprimirme, eran solamente diferentes formas de perder el tiempo y perder el tiempo es perder la vida.
Decirles que creo firmemente en Dios, no en el que nos hicieron visualizar en la catequesis, sino en el Dios que cada uno lleva dentro de si mismo, en ese con el que si nos conectamos hace posible que vivamos más en paz y por ende más felices.
Contarles desde mi experiencia, que los amigos suman, las cadenas de oración suman, las palabras de aliento suman, las estampitas y los rosarios entregados con ese amor que sale del fondo del corazón suman, así como las piedras con energía, los guerreros Chinos o los dibujos y las manualidades hechas por mis hijas que tengo en ese momento sobre mi escritorio.
Que las sonrisas sanan al igual que la música, así que hacer un "acumulado" de risas entre amigos, de chistes, de películas lindas, unas playlist de esa música que nos toca el corazón, sean sevillanas, cumbias o rock and roll, nos eleva a vibrar en otra frecuencia, una que nos ayuda a sanar.
Pedir, visualizar, creer, fijarnos metas a corto plazo, que podamos ir cumpliendo, que nos ayuden a reforzar el hecho de seguir creyendo, el dar a otros aunque sea un pedacito chiquititito nuestro nos ayuda a ver que por mayor que se vea la tormenta que podemos tener encima, podemos ser luz para otros y otros pueden ser luz para nosotros, y eso es una cadena interminable de cosas buenas y positivas que también nos ayudan a sanar.
Ver y reconocer el camino que hemos recorrido, todos y cada uno de los obstáculos que hemos logrado sortear, también nos hace más fuertes, porque seguramente nunca nos hubiéramos imaginado que íbamos a ser capaces de superar todas y cada una de esas pruebas y sin embargo si, lo hicimos! y si pudimos hacer eso, quien nos dice que no vamos a poder con lo que venga?
La vida se abre camino y es HOY, es AHORA, es la caricia que nos regala un hijo, o la charla que nos regala un amigo, es poder incorporarnos y poner nuestros pies sobre la arena de la rambla o sobre el pasto del jardín, es mirar reír a los niños y entender que somos parte de un milagro superior.
Animo compañeros, que la vida puede más!
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sábado, 19 de julio de 2014
martes, 15 de julio de 2014
De la belleza física y de como nos afecta cuando ésta se ve modificada...
Como cada uno de los post que he puesto en mi blog, son apreciaciones personales, cosas que he sentido, vivido, o cosas que pienso, esto no quiere ser cátedra de nada, ni la "única palabra" con respecto a nada.
Ya desde antes de que me diagnosticaran, mi físico había comenzado a cambiar...
Siempre tuve la "bendición" o la "suerte" por llamarlo de alguna forma, de ser delgada, de comer cualquier cosa sin que afectara demasiado mi figura, de poder "mantenerme" en cierta forma sin tener que hacer millones de ejercicios físicos ni dietas, de volver a mi cuerpo de siempre casi sin problema aunque había tenido dos embarazos en los que engordé como Willy (si, la ballena de la película). Me compraba ropa casi sin probarme los talles, porque por lo general era talle S, a lo sumo, M, pero no mucho más, osea nunca me tocó en carne propia eso de sufrir por el aumento de peso.
Hace algunos años, tomé la inteligentísima y sana decisión de dejar de fumar, y con ella además de llegar una mejoría en mi salud, también comenzaron a llegar algunos kilillos de más...
Casi al rato de haber dejado de fumar, se me vinieron los "40", esos tan temidos por muchas, y ahí pareció que todo comenzaba a cumplirse como en aquella profecía que me contaban mis amigas mayores que ya los habían pasado: fah, esperá los 40, ahí tomás medio vaso de agua sin gas y engordás como si hubieras comido catorce chivitos!!!
Ya no era un talle S, había pasado a ser un M y hasta algunas veces un G... Mi cuerpo hacía el proceso, pero sobre todo mi cabeza comenzaba a hacer ese proceso un tanto "doloroso" para mi, que era perder aquel cuerpo con el que tan bien me sentía, para ir adquiriendo otro, que distaba bastante de aquel y que seguramente había venido para quedarse.
En esas estaba, cuidándome un poco en la comida, tratando de hacer un poco más de ejercicio, de fortalecer mucho más mi autoestima, sobre todo, de poder desprenderla un poco del concepto de la belleza del envase, cuando pareció llegar la estocada final: me diagnosticaron que tenía cáncer. Siempre supe y valoré la belleza interior, esa que nos engancha cuando conocemos a otras personas, la que resiste el paso de los años, de las noches sin dormir, de las enfermedades, la que queda cuando la cáscara deja de ser lo que era, pero si dijera que no me importaba mi apariencia física estaría mintiendo.
Cuando supe lo que tenía y pude imaginar mínimamente a lo que me iba a tener que enfrentar, antepuse mis ganas de vivir, mi fuerza de voluntad, y elevé mi autoestima tanto como pude, para sobrellevarlo de la mejor manera posible.
Era sabido que iban a venir kilos de más, o tal vez se iban a perder muchos kilos, que me iba a enfrentar a la posible pérdida del pelo, ese pelo que tanto cuidaba, que arreglaba con brushing, con planchita, que podía trenzar cuando estaba aburrida o nerviosa. Sabía que llegarían las ojeras, que el color de mi piel posiblemente cambiaría y ni había pensado en las cicatrices que podían quedar en mi cuerpo...
Le puse la mejor sonrisa que pude, a la salida del sanatorio me premiaron dejándome una bolsa de nefrostomía que viviría conmigo los próximos ocho meses: me sentí como que tenía 105 años... Igual le puse la mejor sonrisa que pude.
Entré a una peluquería cualquiera, con mi amiga de toda la vida, y agarrando al toro por los cuernos, le dije a la peluquera: voy a entrar en quimioterapia y radioterapia y seguramente voy a perder el pelo, cortalo lo más cortito que puedas, y ahí vi mis mechones de pelo caer al piso, salí de esa peluquería siendo otra, no solo porque salía con el pelo corto, sino porque además había salido de allí siendo un poco menos vanidosa: valorando mi vida sobre cualquier otra cosa.
Y viví muchos meses de pelo corto, mi pelo nunca se cayó, pero me lo cortaba constantemente porque ya era una "cábala". Aprendí a que si me maquillaba (cosa que habitualmente hago poco), mis ojeras se disimulaban mucho y yo me veía y me sentía mucho mejor.
Dejé de afligirme por no poder ponerme esto o aquello y traté de sacar partido de lo que sí podía usar. La nefro me condicionaba mucho, sin embargo yo no le daba bolilla.
Tuve cruces en todo mi abdomen durante la radioterapia, al punto que una de mis hijas me dijo un día que parecía "el mapa del tesoro" un piropo casi comparable con "mami, tu panza parece un inflable"... La cicatriz de la nefro que un día dejé de usar, está en mi espalda como un recordatorio de lo que tuve que pasar para salvar mi riñón... Las cicatrices que tengo en mi abdomen, me recuerdan a diario, lo que pasé y lo fuerte que fui al pasarlo...
Mi cuerpo hoy ya no es el de los 20, ni el de los 30...
Mi cuerpo hoy, es el de una guerrera que trata de cuidar su templo, ese que tan bien se comportó bancándose tantos tratamientos y respondiendo favorablemente a los cambios...
Hoy celebro cuando mis articulaciones me permiten hacer tal o cual movimiento, o cuando mi columna me permite caminar varias cuadras sin quejarse...
Hoy no soy un talle S, ni un M... Hoy no tengo el pelo largo, pero me siento tan bella como cuando reunía esas características, porque me amo desde otro lugar.
Vivi
Ya desde antes de que me diagnosticaran, mi físico había comenzado a cambiar...
Siempre tuve la "bendición" o la "suerte" por llamarlo de alguna forma, de ser delgada, de comer cualquier cosa sin que afectara demasiado mi figura, de poder "mantenerme" en cierta forma sin tener que hacer millones de ejercicios físicos ni dietas, de volver a mi cuerpo de siempre casi sin problema aunque había tenido dos embarazos en los que engordé como Willy (si, la ballena de la película). Me compraba ropa casi sin probarme los talles, porque por lo general era talle S, a lo sumo, M, pero no mucho más, osea nunca me tocó en carne propia eso de sufrir por el aumento de peso.
Hace algunos años, tomé la inteligentísima y sana decisión de dejar de fumar, y con ella además de llegar una mejoría en mi salud, también comenzaron a llegar algunos kilillos de más...
Casi al rato de haber dejado de fumar, se me vinieron los "40", esos tan temidos por muchas, y ahí pareció que todo comenzaba a cumplirse como en aquella profecía que me contaban mis amigas mayores que ya los habían pasado: fah, esperá los 40, ahí tomás medio vaso de agua sin gas y engordás como si hubieras comido catorce chivitos!!!
Ya no era un talle S, había pasado a ser un M y hasta algunas veces un G... Mi cuerpo hacía el proceso, pero sobre todo mi cabeza comenzaba a hacer ese proceso un tanto "doloroso" para mi, que era perder aquel cuerpo con el que tan bien me sentía, para ir adquiriendo otro, que distaba bastante de aquel y que seguramente había venido para quedarse.
En esas estaba, cuidándome un poco en la comida, tratando de hacer un poco más de ejercicio, de fortalecer mucho más mi autoestima, sobre todo, de poder desprenderla un poco del concepto de la belleza del envase, cuando pareció llegar la estocada final: me diagnosticaron que tenía cáncer. Siempre supe y valoré la belleza interior, esa que nos engancha cuando conocemos a otras personas, la que resiste el paso de los años, de las noches sin dormir, de las enfermedades, la que queda cuando la cáscara deja de ser lo que era, pero si dijera que no me importaba mi apariencia física estaría mintiendo.
Cuando supe lo que tenía y pude imaginar mínimamente a lo que me iba a tener que enfrentar, antepuse mis ganas de vivir, mi fuerza de voluntad, y elevé mi autoestima tanto como pude, para sobrellevarlo de la mejor manera posible.
Era sabido que iban a venir kilos de más, o tal vez se iban a perder muchos kilos, que me iba a enfrentar a la posible pérdida del pelo, ese pelo que tanto cuidaba, que arreglaba con brushing, con planchita, que podía trenzar cuando estaba aburrida o nerviosa. Sabía que llegarían las ojeras, que el color de mi piel posiblemente cambiaría y ni había pensado en las cicatrices que podían quedar en mi cuerpo...
Le puse la mejor sonrisa que pude, a la salida del sanatorio me premiaron dejándome una bolsa de nefrostomía que viviría conmigo los próximos ocho meses: me sentí como que tenía 105 años... Igual le puse la mejor sonrisa que pude.
Entré a una peluquería cualquiera, con mi amiga de toda la vida, y agarrando al toro por los cuernos, le dije a la peluquera: voy a entrar en quimioterapia y radioterapia y seguramente voy a perder el pelo, cortalo lo más cortito que puedas, y ahí vi mis mechones de pelo caer al piso, salí de esa peluquería siendo otra, no solo porque salía con el pelo corto, sino porque además había salido de allí siendo un poco menos vanidosa: valorando mi vida sobre cualquier otra cosa.
Y viví muchos meses de pelo corto, mi pelo nunca se cayó, pero me lo cortaba constantemente porque ya era una "cábala". Aprendí a que si me maquillaba (cosa que habitualmente hago poco), mis ojeras se disimulaban mucho y yo me veía y me sentía mucho mejor.
Dejé de afligirme por no poder ponerme esto o aquello y traté de sacar partido de lo que sí podía usar. La nefro me condicionaba mucho, sin embargo yo no le daba bolilla.
Tuve cruces en todo mi abdomen durante la radioterapia, al punto que una de mis hijas me dijo un día que parecía "el mapa del tesoro" un piropo casi comparable con "mami, tu panza parece un inflable"... La cicatriz de la nefro que un día dejé de usar, está en mi espalda como un recordatorio de lo que tuve que pasar para salvar mi riñón... Las cicatrices que tengo en mi abdomen, me recuerdan a diario, lo que pasé y lo fuerte que fui al pasarlo...
Mi cuerpo hoy ya no es el de los 20, ni el de los 30...
Mi cuerpo hoy, es el de una guerrera que trata de cuidar su templo, ese que tan bien se comportó bancándose tantos tratamientos y respondiendo favorablemente a los cambios...
Hoy celebro cuando mis articulaciones me permiten hacer tal o cual movimiento, o cuando mi columna me permite caminar varias cuadras sin quejarse...
Hoy no soy un talle S, ni un M... Hoy no tengo el pelo largo, pero me siento tan bella como cuando reunía esas características, porque me amo desde otro lugar.
Vivi
lunes, 7 de abril de 2014
El post más feliz de mi vida :)
Hace casi un año fui diagnosticada con cáncer.
Poco tiempo después de que me hubieran dado el alta, tomé una decisión: quería hacerlo público, quería contarlo, necesitaba ponerlo en palabras, creía que de esa forma podía hacer una especie de terapia que me ayudara a mí y tal vez, con un pensamiento un poco más osado, podría ayudar a alguien más.
Muchos de ustedes han leído algunas de las publicaciones que he ido haciendo a lo largo de estos meses. Este blog me permitió decir, exorcizar, contar, recordar, soñar, desear, visualizar, llorar, preguntar y hasta despedirme de una amiga que se fue por la misma enfermedad mientras yo internada esperaba que encontraran donde estaba el tumor primario.
Este blog me acercó, superando ampliamente mis expectativas, gente que había pasado por lo mismo o lo estaba atravesando, también gente que sin tener cáncer se sintió tocada por las cosas que leía y que me envió una palabra de aliento, un gesto, me dio un abrazo, si, porque aunque algunas cosas puedan ser virtuales, algunas veces nos llegan como si fueran totalmente reales.
Hoy, entre lágrimas que ruedan por mis mejillas sin que yo pueda ni quiera contener, escribo la publicación más feliz de mi vida: el viernes por la tarde mi oncóloga pronunció las palabras mágicas, esas que durante todos estos meses de "agonía" había estado deseando escuchar y no me atrevía a preguntar hasta cuando sería que debía esperar... "Vivi está todo bien, estás curada, no hay más cáncer" me dijo con los ojos vidriosos y la voz quebrada, las resonancias habían dado que ya no hay masa tumoral en ningún lado.
Pueden acaso imaginarse mi felicidad? Si bien los ojos se me inundaron automáticamente de lágrimas, tanto a mi como a mi padre que estaba conmigo como siempre acompañándome en la consulta, creí que no era momento ni lugar para descomprimirme: afuera del consultorio había unas 10 personas más con cáncer esperando su turno, y cuando uno está en esa situación y ve a otro llorar, creo que piensa lo peor, no lo mejor y no quería dejarles esa carga.
Abracé a esa mujer maravillosa, llamada Araceli Ferrari, que desde el primer día en que me vio me tomó de la mano y me dijo vos estate tranquila que yo voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para curarte, le agradecí, creo que más con la mirada y el abrazo que con las palabras que no podía decir sin largarme a llorar, sentí su emoción y su felicidad por haber ganado juntas esta batalla.
En mi familia, en mis hijas, en mis padres, en mi hermana, en mis amigos, volvió a reinar la sonrisa sin miedo, volvimos a respirar y supimos una vez más que Dios nunca nos suelta la mano, que a veces aparecen cosas que tenemos que atravesar para aprender algo. En casa reina la felicidad y creo que ninguno de nosotros es el mismo que era antes de que el cáncer entrara en nuestra vida... todos somos un poquito mejores.
No quiero aburrirlos, pero quería compartirlo con ustedes, agradecerles por haber estado ahí, por haberme leído, por haber formado parte de una u otra forma de mi curación. Volver a decirles, ahora con más propiedad que nunca, que SE PUEDE! SI, SE PUEDE!!!
Se despide,
HIPER REQUETE RECONTRA MEGA FELIZ
Vivi :)
P.D.: Si conocen a alguien que esté pasando por la enfermedad, no dejen que la viva solo. Todas las cosas, sobre todo las "malas" son más livianas si las compartimos y tenemos en quien apoyarnos. Aquí estoy a las órdenes para lo que pueda ser útil.
Poco tiempo después de que me hubieran dado el alta, tomé una decisión: quería hacerlo público, quería contarlo, necesitaba ponerlo en palabras, creía que de esa forma podía hacer una especie de terapia que me ayudara a mí y tal vez, con un pensamiento un poco más osado, podría ayudar a alguien más.
Muchos de ustedes han leído algunas de las publicaciones que he ido haciendo a lo largo de estos meses. Este blog me permitió decir, exorcizar, contar, recordar, soñar, desear, visualizar, llorar, preguntar y hasta despedirme de una amiga que se fue por la misma enfermedad mientras yo internada esperaba que encontraran donde estaba el tumor primario.
Este blog me acercó, superando ampliamente mis expectativas, gente que había pasado por lo mismo o lo estaba atravesando, también gente que sin tener cáncer se sintió tocada por las cosas que leía y que me envió una palabra de aliento, un gesto, me dio un abrazo, si, porque aunque algunas cosas puedan ser virtuales, algunas veces nos llegan como si fueran totalmente reales.
Hoy, entre lágrimas que ruedan por mis mejillas sin que yo pueda ni quiera contener, escribo la publicación más feliz de mi vida: el viernes por la tarde mi oncóloga pronunció las palabras mágicas, esas que durante todos estos meses de "agonía" había estado deseando escuchar y no me atrevía a preguntar hasta cuando sería que debía esperar... "Vivi está todo bien, estás curada, no hay más cáncer" me dijo con los ojos vidriosos y la voz quebrada, las resonancias habían dado que ya no hay masa tumoral en ningún lado.
Pueden acaso imaginarse mi felicidad? Si bien los ojos se me inundaron automáticamente de lágrimas, tanto a mi como a mi padre que estaba conmigo como siempre acompañándome en la consulta, creí que no era momento ni lugar para descomprimirme: afuera del consultorio había unas 10 personas más con cáncer esperando su turno, y cuando uno está en esa situación y ve a otro llorar, creo que piensa lo peor, no lo mejor y no quería dejarles esa carga.
Abracé a esa mujer maravillosa, llamada Araceli Ferrari, que desde el primer día en que me vio me tomó de la mano y me dijo vos estate tranquila que yo voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para curarte, le agradecí, creo que más con la mirada y el abrazo que con las palabras que no podía decir sin largarme a llorar, sentí su emoción y su felicidad por haber ganado juntas esta batalla.
En mi familia, en mis hijas, en mis padres, en mi hermana, en mis amigos, volvió a reinar la sonrisa sin miedo, volvimos a respirar y supimos una vez más que Dios nunca nos suelta la mano, que a veces aparecen cosas que tenemos que atravesar para aprender algo. En casa reina la felicidad y creo que ninguno de nosotros es el mismo que era antes de que el cáncer entrara en nuestra vida... todos somos un poquito mejores.
No quiero aburrirlos, pero quería compartirlo con ustedes, agradecerles por haber estado ahí, por haberme leído, por haber formado parte de una u otra forma de mi curación. Volver a decirles, ahora con más propiedad que nunca, que SE PUEDE! SI, SE PUEDE!!!
Se despide,
HIPER REQUETE RECONTRA MEGA FELIZ
Vivi :)
P.D.: Si conocen a alguien que esté pasando por la enfermedad, no dejen que la viva solo. Todas las cosas, sobre todo las "malas" son más livianas si las compartimos y tenemos en quien apoyarnos. Aquí estoy a las órdenes para lo que pueda ser útil.
jueves, 13 de marzo de 2014
Festejo
Hace mucho tiempo que no escribo por aquí y unas cuantas cosas han pasado.
El mes pasado fue mi última sesión de quimio, por lo menos en lo que respecta a lo que teníamos programado, ahora durante este mes voy a tener diferentes exámenes de imágenes para cotejar con las imágenes anteriores y ver como seguimos. La cirugía no se descarta.
Pero el punto más importante, es poder contarlo, poder contarles que sigo adelante, que si bien este proceso ha sido lento, ya van a cumplirse 10 meses desde que me diagnosticaron, vamos dando pasos seguros, el avance se va notando, ya se han cumplido dos meses que estoy sin la nefrostomía, y mi cuerpo ha reaccionado estupendamente bien.
No se imaginan el placer que sentí, un día del mes de febrero cuando pude darme un baño en el mar!!! Como las cosas más simples y más cotidianas, de un golpe pueden pasar a ser casi un lujo!
Esto es lo que les quería contar: tan bien ha reaccionado, que en el día de ayer, recibí una de las noticias más esperadas por mí: el urólogo me daba el alta urológica, lo que significa que mi riñón derecho que se había visto afectado por el tumor y que había corrido riesgo de terminar sin funcionar, está funcionando perfectamente!
Hay algunas cosas que me gustaría puntualizar: desde el vamos, me sentí segura de que voy a vencer a esta enfermedad, siento miedo como todo el mundo, pero tan pronto como el miedo llega a mi, lo corro lo más lejos que puedo, algunas veces hasta hablo con él y le explico que lo mejor que puede hacer es irse a otra parte, porque por estos lados no le vamos a permitir cumplir con su cometido.
Desde el vamos le puse toda la actitud y seguí al pie de la letra las instrucciones que me daba el cuerpo médico, es más en algunos casos hasta redoblé las precauciones que debía tomar. Tuve la suerte de que me tocara un equipo médico que se puso mi caso al hombro y no descansó hasta ir encontrando el camino para que llegáramos donde estamos hoy: un urólogo excelente como médico y con un trato humano totalmente destacable, si si, el mismo al que le había dedicado aquel post al comienzo de mi blog allá por el mes de agosto creo titulado "El bombón asesino" ;) el Dr. Raúl Cepellini, ni que hablar también del grupo de enfermeras que siempre me atienden con la mejor de sus sonrisas y tratan de solucionar todo lo que está a su alcance.
El camino continúa, la lucha sigue, pero este bálsamo me ha recargado las fuerzas completamente, esto me demuestra que Actitud + Ganas + Fe + Tratamientos médicos = un gran resultado! Ahora la batalla continúa, hasta conseguir el alta oncológica.
Hoy que es el Día Internacional del Riñón, quería contarles que el mío está de fiesta, le dieron el alta!!!
Vivi
El mes pasado fue mi última sesión de quimio, por lo menos en lo que respecta a lo que teníamos programado, ahora durante este mes voy a tener diferentes exámenes de imágenes para cotejar con las imágenes anteriores y ver como seguimos. La cirugía no se descarta.
Pero el punto más importante, es poder contarlo, poder contarles que sigo adelante, que si bien este proceso ha sido lento, ya van a cumplirse 10 meses desde que me diagnosticaron, vamos dando pasos seguros, el avance se va notando, ya se han cumplido dos meses que estoy sin la nefrostomía, y mi cuerpo ha reaccionado estupendamente bien.
No se imaginan el placer que sentí, un día del mes de febrero cuando pude darme un baño en el mar!!! Como las cosas más simples y más cotidianas, de un golpe pueden pasar a ser casi un lujo!
Esto es lo que les quería contar: tan bien ha reaccionado, que en el día de ayer, recibí una de las noticias más esperadas por mí: el urólogo me daba el alta urológica, lo que significa que mi riñón derecho que se había visto afectado por el tumor y que había corrido riesgo de terminar sin funcionar, está funcionando perfectamente!
Hay algunas cosas que me gustaría puntualizar: desde el vamos, me sentí segura de que voy a vencer a esta enfermedad, siento miedo como todo el mundo, pero tan pronto como el miedo llega a mi, lo corro lo más lejos que puedo, algunas veces hasta hablo con él y le explico que lo mejor que puede hacer es irse a otra parte, porque por estos lados no le vamos a permitir cumplir con su cometido.
Desde el vamos le puse toda la actitud y seguí al pie de la letra las instrucciones que me daba el cuerpo médico, es más en algunos casos hasta redoblé las precauciones que debía tomar. Tuve la suerte de que me tocara un equipo médico que se puso mi caso al hombro y no descansó hasta ir encontrando el camino para que llegáramos donde estamos hoy: un urólogo excelente como médico y con un trato humano totalmente destacable, si si, el mismo al que le había dedicado aquel post al comienzo de mi blog allá por el mes de agosto creo titulado "El bombón asesino" ;) el Dr. Raúl Cepellini, ni que hablar también del grupo de enfermeras que siempre me atienden con la mejor de sus sonrisas y tratan de solucionar todo lo que está a su alcance.
El camino continúa, la lucha sigue, pero este bálsamo me ha recargado las fuerzas completamente, esto me demuestra que Actitud + Ganas + Fe + Tratamientos médicos = un gran resultado! Ahora la batalla continúa, hasta conseguir el alta oncológica.
Hoy que es el Día Internacional del Riñón, quería contarles que el mío está de fiesta, le dieron el alta!!!
Vivi
miércoles, 22 de enero de 2014
El beneficio de llamar a las cosas por su nombre
Siempre me gustó llamar a las cosas por su nombre, ahora compruebo una vez más el beneficio que esto tiene.
Hace poco tiempo, diagnosticaron con cáncer a una de mis amigas, si, con Cáncer, la palabra maldita.
Por suerte, es una palabra a la que a pesar de haberle tenido miedo en algún momento (como todo el mundo), aprendí a nombrar con todas sus letras.
Aprendí a pronunciarla, y en cada pronunciación a quitarle un poco de peso, a sumarle un poco de optimismo y restarle un poco de muerte. Aprendí a vivir con esta palabra que me acompaña desde hace meses, y a integrarla cada vez más naturalmente en mis conversaciones, en mis tratamientos, en mis cuidados, porque es así, tengo cáncer y no es otra cosa que eso: cáncer, también me estoy curando de cáncer y es algo que me digo muy frecuentemente, porque el cáncer no solo mata, el cáncer también da oportunidad de vida, de llevar una vida diferente, de despertar de algunas cosas que podían mantenernos dormidos, el cáncer no solo trae cosas malas, también trae buenas...
Hoy me siento inmensamente agradecida de haber hecho con esto, lo mismo que trato de hacer con todo: llamarlo por su nombre, Cáncer. Creo que esta actitud ha influido muy positivamente en mi, pero además ha influido positivamente en otra gente: el otro día visitando a esta amiga, eramos cinco personas hablando del Cáncer de manera natural, entre ellas una niña.
Me aplaudo, y no es vanidad, de haber elegido transitar este camino con la verdad, tomando las cosas como son, tratando de derribar mitos y de contagiar optimismo, porque del cáncer también hay gente que se salva, que sobrevive.
Estoy feliz de ver que al menos aporté un granito de arena, para que una de mis amigas que hoy tiene que transitar por este camino, pueda decir con más naturalidad y sin pensar que es una sentencia de muerte: tengo cáncer.
Hace poco tiempo, diagnosticaron con cáncer a una de mis amigas, si, con Cáncer, la palabra maldita.
Por suerte, es una palabra a la que a pesar de haberle tenido miedo en algún momento (como todo el mundo), aprendí a nombrar con todas sus letras.
Aprendí a pronunciarla, y en cada pronunciación a quitarle un poco de peso, a sumarle un poco de optimismo y restarle un poco de muerte. Aprendí a vivir con esta palabra que me acompaña desde hace meses, y a integrarla cada vez más naturalmente en mis conversaciones, en mis tratamientos, en mis cuidados, porque es así, tengo cáncer y no es otra cosa que eso: cáncer, también me estoy curando de cáncer y es algo que me digo muy frecuentemente, porque el cáncer no solo mata, el cáncer también da oportunidad de vida, de llevar una vida diferente, de despertar de algunas cosas que podían mantenernos dormidos, el cáncer no solo trae cosas malas, también trae buenas...
Hoy me siento inmensamente agradecida de haber hecho con esto, lo mismo que trato de hacer con todo: llamarlo por su nombre, Cáncer. Creo que esta actitud ha influido muy positivamente en mi, pero además ha influido positivamente en otra gente: el otro día visitando a esta amiga, eramos cinco personas hablando del Cáncer de manera natural, entre ellas una niña.
Me aplaudo, y no es vanidad, de haber elegido transitar este camino con la verdad, tomando las cosas como son, tratando de derribar mitos y de contagiar optimismo, porque del cáncer también hay gente que se salva, que sobrevive.
Estoy feliz de ver que al menos aporté un granito de arena, para que una de mis amigas que hoy tiene que transitar por este camino, pueda decir con más naturalidad y sin pensar que es una sentencia de muerte: tengo cáncer.
miércoles, 15 de enero de 2014
En el mes de la concientización sobre el cáncer de cuello de útero
Este es el mes de concientización sobre el cáncer de cuello de útero.
Este es el cáncer que me afecta, vaya a saber desde cuando, y que inclusive generó otro tumor en mi retroperitoneo que gracias a Dios ya está liquidado, y estamos en plena lucha para liquidar el de cuello de útero también!
No quería dejar de compartir con ustedes algunas apreciaciones sobre este tipo de cáncer, desde lo que me ha tocado vivir:
* Los sangrados fuera de fecha, los dolores, pueden ser síntomas a tener en cuenta.
* Me he realizado el PAP, sistemáticamente, todos los años tal como me lo aconsejó mi doctor, el resultado siempre fue que no había nada de que preocuparse.
* Me he realizado colposcopía y hasta ecografías transvaginales, de acuerdo a lo que me indicaba mi médico, y en ambos estudios dio que no había nada anormal.
* He consultado al médico inmediatamente ni bien noté algún "cambio" a nivel ginecológico, insistiendo que esos cambios si bien no eran grandes cambios, no eran normales en mi, pero los estudios respaldaban el hecho de que no había nada que temer.
Así y todo, el cáncer siguió avanzando, y nadie fue capaz de detectarlo, hasta que por mi insistencia encontramos el tumor del retroperitoneo y después de una búsqueda exhaustiva en el resto del cuerpo, se encontró el tumor primario en el cuello del útero. Nunca voy a saber por qué razón jamás se detectó en ningún estudio de los que me he hecho en estos últimos años, por suerte seguí insistiendo en que algo había y pude enfrentarme a él y comenzar la lucha a tiempo.
Me sentía en la obligación de decirles mujeres, que ni bien noten un cambio en su cuerpo, sientan que algo está comportándose de manera diferente, no se dejen estar, no paren de buscar el origen de ese cambio, porque quedarse con la simple frase de "debe ser un cambio típico de la edad" puede hacer que luego sea demasiado tarde.
Muchas veces los médicos, se guían por las "estadísticas" y muchas veces esas estadísticas, se equivocan. Nadie se va a preocupar más por nuestra salud, que nosotras mismas, así que a aprender a conocerse es fundamental, para reconocer cuando algo "ajeno" nos está "visitando".
El sistema de salud, es eso un "sistema", donde todo está pensado para actuar casi en automático y no en función de cada caso, muchas veces no funciona si nosotros no estamos encima procurando que nos hagan lo que nos tienen que hacer.
Ojalá y mi testimonio sirva no para hacer que nadie se "persiga", pero si para que tengamos más en cuenta que a veces las cosas salen un poco de los parámetros "normales".
Salud para todas!!!
Vivi
Este es el cáncer que me afecta, vaya a saber desde cuando, y que inclusive generó otro tumor en mi retroperitoneo que gracias a Dios ya está liquidado, y estamos en plena lucha para liquidar el de cuello de útero también!
No quería dejar de compartir con ustedes algunas apreciaciones sobre este tipo de cáncer, desde lo que me ha tocado vivir:
* Los sangrados fuera de fecha, los dolores, pueden ser síntomas a tener en cuenta.
* Me he realizado el PAP, sistemáticamente, todos los años tal como me lo aconsejó mi doctor, el resultado siempre fue que no había nada de que preocuparse.
* Me he realizado colposcopía y hasta ecografías transvaginales, de acuerdo a lo que me indicaba mi médico, y en ambos estudios dio que no había nada anormal.
* He consultado al médico inmediatamente ni bien noté algún "cambio" a nivel ginecológico, insistiendo que esos cambios si bien no eran grandes cambios, no eran normales en mi, pero los estudios respaldaban el hecho de que no había nada que temer.
Así y todo, el cáncer siguió avanzando, y nadie fue capaz de detectarlo, hasta que por mi insistencia encontramos el tumor del retroperitoneo y después de una búsqueda exhaustiva en el resto del cuerpo, se encontró el tumor primario en el cuello del útero. Nunca voy a saber por qué razón jamás se detectó en ningún estudio de los que me he hecho en estos últimos años, por suerte seguí insistiendo en que algo había y pude enfrentarme a él y comenzar la lucha a tiempo.
Me sentía en la obligación de decirles mujeres, que ni bien noten un cambio en su cuerpo, sientan que algo está comportándose de manera diferente, no se dejen estar, no paren de buscar el origen de ese cambio, porque quedarse con la simple frase de "debe ser un cambio típico de la edad" puede hacer que luego sea demasiado tarde.
Muchas veces los médicos, se guían por las "estadísticas" y muchas veces esas estadísticas, se equivocan. Nadie se va a preocupar más por nuestra salud, que nosotras mismas, así que a aprender a conocerse es fundamental, para reconocer cuando algo "ajeno" nos está "visitando".
El sistema de salud, es eso un "sistema", donde todo está pensado para actuar casi en automático y no en función de cada caso, muchas veces no funciona si nosotros no estamos encima procurando que nos hagan lo que nos tienen que hacer.
Ojalá y mi testimonio sirva no para hacer que nadie se "persiga", pero si para que tengamos más en cuenta que a veces las cosas salen un poco de los parámetros "normales".
Salud para todas!!!
Vivi
sábado, 4 de enero de 2014
Todo llega a su fin, lo malo también!
Un día allá por el mes de junio de 2013, me dieron la noticia de que tenían que hacerme una nefrostomía. Ni idea de lo que significaba eso, básicamente, era un procedimiento necesario para intentar preservar mi riñón, ya que el tumor que tenía alrededor del mismo estaba afectando toda la zona y con este procedimiento teníamos chance de "salvarlo".
Visto así, era algo buenísimo, una medida que se tomaba en pos de algo que iba a ser bueno para mi, pero en la práctica no era tan sencillo.
A partir de ese momento, tuve una extensión de mi cuerpo: un catéter q salía desde el riñón y terminaba en una bolsa de plástico, y no les doy más detalles porque no vienen al caso.
El punto es que desde el momento en el que me hicieron este procedimiento, sentí que algo había cambiado, sentí como si me hubiesen "amputado" una parte de mi cuerpo, sentí como si de golpe había pasado de tener 40 años a tener 85!
Tenía claro que no era eso lo peor que podía pasar, pero que difícil era encararlo! Iba a tener que estar con "eso" colgando vaya a saber por cuanto tiempo... Un montón de cosas cotidianas ya no serían lo mismo, sin hablar de las cosas que eso me limitaba a poder hacer. Lloré, lloré, lloré, me pregunté por qué a mi, hasta que al cabo de unas horas de tristeza, entendí que era otra cosa que tenía que encarar, porque no había plan B para elegir, y decidí encararlo de la mejor forma: en vez de luchar contra eso, aprender a vivir con él.
Así fue que le pedí a la mamá de una amiga, que me hiciera una especie de morral que me permitiera poner la nefro allí dentro y dejar mis manos libres, me hizo uno de jean, quedó divino!!! Así estuve con esa carterita incorporada durante 6 meses y medio. Así fue también que aprendí a curarme sola, para no depender de nadie que lo hiciera y sentirme más libre, cada cosa de ese tipo que podía hacer me sumaba autonomía. Así fue que seguí al pie de la letra las indicaciones de médico y enfermeras para evitar cualquier complicación en la misma.
Ayer recibí la mejor noticia: el riñón está funcionando bien, gracias a que el tumor se redujo, la nefro no tenía por qué seguir estando conmigo, me la iban a quitar!!!!
Contarles que, tal vez no lo entiendan, me sentí la persona más feliz del mundo, primero porque esto supone un gran avance en mi curación (ya hay un tumor que cedió y que dejó de jorobar la función de mi riñón) y primero también (porque no puedo ponerlo en segundo lugar) porque vuelvo a tener mi cuerpo, el de siempre, sin extensiones, sin apéndices!!!
Poder volver a hacer cosas como dormir en cualquier posición, no tener que realizarme curaciones todos los días, no estar cuidando de no engancharme o golpearme esa zona, poder viajar en bus sin problemas, poder ir a la playa, o simplemente poder ponerme cualquier tipo de ropa, es algo que no tiene precio.
Quería compartirlo con ustedes, porque más allá de esto puntual que me sucedió, estoy convencida como dice el título de este post de que todo llega a su fin, lo malo también!!! solo hay que tener fe, ponerle actitud y estar convencido que ese día más tarde o más temprano va a llegar.
Se despide hiperfeliz :)
Vivi
Visto así, era algo buenísimo, una medida que se tomaba en pos de algo que iba a ser bueno para mi, pero en la práctica no era tan sencillo.
A partir de ese momento, tuve una extensión de mi cuerpo: un catéter q salía desde el riñón y terminaba en una bolsa de plástico, y no les doy más detalles porque no vienen al caso.
El punto es que desde el momento en el que me hicieron este procedimiento, sentí que algo había cambiado, sentí como si me hubiesen "amputado" una parte de mi cuerpo, sentí como si de golpe había pasado de tener 40 años a tener 85!
Tenía claro que no era eso lo peor que podía pasar, pero que difícil era encararlo! Iba a tener que estar con "eso" colgando vaya a saber por cuanto tiempo... Un montón de cosas cotidianas ya no serían lo mismo, sin hablar de las cosas que eso me limitaba a poder hacer. Lloré, lloré, lloré, me pregunté por qué a mi, hasta que al cabo de unas horas de tristeza, entendí que era otra cosa que tenía que encarar, porque no había plan B para elegir, y decidí encararlo de la mejor forma: en vez de luchar contra eso, aprender a vivir con él.
Así fue que le pedí a la mamá de una amiga, que me hiciera una especie de morral que me permitiera poner la nefro allí dentro y dejar mis manos libres, me hizo uno de jean, quedó divino!!! Así estuve con esa carterita incorporada durante 6 meses y medio. Así fue también que aprendí a curarme sola, para no depender de nadie que lo hiciera y sentirme más libre, cada cosa de ese tipo que podía hacer me sumaba autonomía. Así fue que seguí al pie de la letra las indicaciones de médico y enfermeras para evitar cualquier complicación en la misma.
Ayer recibí la mejor noticia: el riñón está funcionando bien, gracias a que el tumor se redujo, la nefro no tenía por qué seguir estando conmigo, me la iban a quitar!!!!
Contarles que, tal vez no lo entiendan, me sentí la persona más feliz del mundo, primero porque esto supone un gran avance en mi curación (ya hay un tumor que cedió y que dejó de jorobar la función de mi riñón) y primero también (porque no puedo ponerlo en segundo lugar) porque vuelvo a tener mi cuerpo, el de siempre, sin extensiones, sin apéndices!!!
Poder volver a hacer cosas como dormir en cualquier posición, no tener que realizarme curaciones todos los días, no estar cuidando de no engancharme o golpearme esa zona, poder viajar en bus sin problemas, poder ir a la playa, o simplemente poder ponerme cualquier tipo de ropa, es algo que no tiene precio.
Quería compartirlo con ustedes, porque más allá de esto puntual que me sucedió, estoy convencida como dice el título de este post de que todo llega a su fin, lo malo también!!! solo hay que tener fe, ponerle actitud y estar convencido que ese día más tarde o más temprano va a llegar.
Se despide hiperfeliz :)
Vivi
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