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sábado, 11 de abril de 2015

Ayer y Hoy

Este post, no es para acumular comentarios que digan Arriba guerrera!!!
Este post no está escrito desde un sentimiento negativo.
Este post es un "decir en voz alta", para tal vez sembrar en algunos, las ganas de "revisar" las bendiciones que tenemos todos los días y que no todos los días vemos.

Ojalá no tengamos que llegar al límite, para valorar lo que ya no está.



Esta foto fue tomada hace 4 años.
Yo era inmensamente feliz en ese momento.
No me acostaba ni me despertaba con ningún tipo de dolor en mi cuerpo.
Trabajaba como todo el mundo.
Salía de vacaciones siempre que podía.
Trataba de hacer todo lo que sentía ganas de hacer, caminaba mucho, subía médanos, cerros, andaba en bici, saltaba y hasta corría.
Me aventuraba todo lo que podía.
Siempre estaba dispuesta a sumarme a alguna aventura.
El botiquín de mi casa era casi inexistente.
Prácticamente no hablaba sobre enfermedades.
Visitaba al médico una vez al año, de forma pura y exclusivamente preventiva.
No tenía problemas para tomar o comer lo que me venía en gana.
Me compraba la ropa casi sin probármela, tenía casi el mismo cuerpo que a los 25.
Era apoyo para unas cuantas personas.

Un día todo cambió.

Si bien muchas cosas buenas vinieron a raíz de ese cambio, mucho de ese cambio fue radical y lo noto día a día: Los dolores nunca más se ausentaron, por más que no lo diga;
no tengo uno, sino dos botiquines;
todos los especialistas que visito "me conocen" porque me ven muy a menudo;
en este momento no puedo correr, ni saltar y no me animo a andar en bici;
por más que trato de elegir mis pensamientos, la enfermedad está presente en mi vida cotidiana;
mi vida laboral no solo cambió, sino que además está totalmente condicionada a mi estado físico que aún no he logrado equilibrar;
ya no me visto con lo que me gusta, sino con lo que me queda cómodo, porque hay días que hasta poder ponerme un pantalón es todo un triunfo; bajé de estatura: no porque me haya achicado, sino porque mi columna ya no quiere que use aquellos zapatos con taco con tanto me estilizaban; necesito apoyarme en algunas personas, sobre todo en esas que me entienden y que pueden ver todo esto atrás de la Vivi sonriente que por lo general ven todos los días...
Trabajo en aceptar mi realidad, en seguir soñando, en no perder la Fe y la Esperanza de que las cosas en algún momento volverán a cambiar a mi favor.

Ojalá nunca les toque pasar por una situación límite, y si les toca, les pase como a mí, que en el momento en el que era inmensamente feliz, era capaz de ver y agradecer todas las bendiciones que tenía.

domingo, 15 de marzo de 2015

El reino nuevo

Había una vez un reino, no muy lejano, pero si nuevo para muchas de las personas que hacia allí se dirigían.
Los nuevos "futuros moradores", no venían todos del mismo lugar, sino que iban a confluir en él, llegados de poblados distintos...
Muchos de ellos, iban haciendo su camino con miedo, con nerviosismo, con la inquietud de no saber que pasaría al llegar ahí, cómo interactuarían con el resto de los habitantes...
Serían todos iguales entre sí, o habría alguno parecido a mi, que me siento un poco distinta?
Porque a decir verdad, no me siento muy similar a las chicas de "mi edad"...
La mayor parte de ellas, viven pensando en qué ponerse, o que corte de pelo o peinado usarán, o si asistirán a tal o cual baile... 
Piensan todo el tiempo, en si el príncipe azul vendrá a caballo o lo encontrarán en una fiesta, si serán populares o serán las "raras"...
Si serán las "tragas" o si por el contrario se creerán "rebeldes" por mostrarle al mundo su negativa al estudio, creyendo a través de eso, mostrarse contrarias "al sistema"...
Todas esas cosas acechaban la cabecita de varias chicas en su camino al nuevo reino...
Las madres, que por lo general aconsejan y cuentan "historias de la vida" hasta por demás, trataban de tranquilizarlas, pero como todos sabemos, es muy fácil hablar desde afuera y distinto vivirlo parado en los zapatos del que lo está pasando...
Finalmente, el día llega.
El patio que esperaba a los recién llegados, comenzó a poblarse y en cuestión de minutos, estaba repleto de pares con las mismas expectativas e inquietudes que ellas traían.
La puerta se abre.
Minutos después, cayeron en la cuenta de que esa puerta no solamente era de un reino nuevo, al que tendrían la posibilidad de asistir día tras día, sino que además, también era la puerta de entrada a un mundo de nuevas amistades, nuevos amores, nuevas experiencias, nuevos sueños y nuevos horizontes...
Entre la muchedumbre, y tal como pasa en las películas, y por más que hubiera un montón de personas, ellas se encuentran con sus pares.
Casi inmediatamente, y seguramente debido a su afán por la lectura, se sintieron parte de un mismo grupo, del grupo, ya no tan raro, de las chicas que leen y leen y leen y no paran de leer.
Del grupo que vive mil vidas, que viaja, que siente, que vive las vidas de los personajes de sus libros, además de la suya propia, y por ende es como si vivieran mil vidas en vez de una única.
Casi inmediatamente, se sienten iguales porque la música las transporta a otros mundos, porque no conciben su vida "sin ella", o porque se sugieren escuchar tal o cual banda.
Casi inmediatamente, las atrae su gusto o disgusto por el deporte, y los hermana el sentir que pueden ayudar a otros o que pueden ser ayudados.
Casi inmediatamente, ven que los problemas de su vida, se repiten una y otra y otra vez en las vidas de sus compañeros, porque si bien es cierto que no todos pasan por las mismas situaciones de vida, la vida de ninguno es color de rosa y cada uno tiene que aprender a librar sus propias batallas, y saben que se batalla mejor cuando uno sabe que hay cuarteles de invierno donde poder resguardarse.
Tiempo ha pasado ya desde aquel inquietante día del comienzo.
La confianza reforzada, las creencias equivocadas derrumbadas, la certeza de querer tener un mundo en el que se respete que todos somos diferentes y en el que a la vez  nos aceptamos como iguales, en nuestros derechos y en nuestras obligaciones, han ido modelando adolescentes críticas, maduras, sensibles al dolor ajeno, hermosas por dentro y por fuera.
Aquel reino al que prontamente dejarán de pertenecer, las encontró, las presentó y las unió.
Ese reino, por más que tal vez ahora no logren verlo, permanecerá en sus mejores recuerdos el resto de su vida y tal vez el mejor título que pueda otorgarles sea el de haber vivido una adolescencia feliz.
Yo, que solo veo este cuento desde afuera, que puedo contar mis historias de cuando me tocó caminar hacia reinos nuevos, me siento feliz de verlas avanzar venciendo miedos y creyendo en ustedes mismas, eligiendo compañeros de vida, más que de clase, entendiendo que las personas que quedan por el camino es porque ya no deben acompañarnos más, su ciclo en nuestra vida está cumplido.
Yo agradezco ser parte de esa escenografía viviente, que las acompaña en cada paso, en cada acierto, en cada fracaso, y estar siempre ahí para decirles: ánimo, no sabemos que nos deparará el siguiente reinado!

jueves, 26 de febrero de 2015

Comienzan las clases! ...aunque algunas clases, deberíamos tomarlas todo el año ;)

Algunas tareas para estar "en forma" ahora que comienzan las clases, by Vivi:

Matemática: contar las bendiciones que tengo.

Idioma español: mejorar mi forma de hablar y de escribir.

Geografía: saber donde estoy parado y hacia donde quiero ir.

Educación Física: ejercitar la mente tanto o más que el cuerpo (cambiar pensamientos negativos por positivos, creer en mí, estar en paz, etc.).

Literatura: elección libre: hay libros para todos los gustos, todas las edades, de todas las temáticas y lo más importante de todo: NO MUERDEN!

Dibujo: animarse a dibujar sus sueños, sus deseos, expresarse, lo único que no podemos hacer es lo que no intentamos, no permitir que otros nos digan que dibujamos "mal", cada uno es capaz de dibujar su presente y su futuro.

Física: aprender sobre la Ley de atracción: atraigo a mi vida, eso en lo que más pienso: por ende, aprender a elegir mis pensamientos de forma tal que me acerquen a mis objetivos.

Química: algunas relaciones hacen combustión espontánea y se vuelven tóxicas, esas, erradicarlas de nuestra vida si aspiramos a vivir tranquilos.

Biología: aprender, que todos los seres vivos merecen el mismo respeto, que los seres humanos, que nos creemos (equivocadamente) superiores.

Música: la música es el lenguaje del alma, la música es capaz de devolver la vida a un ser que está marchito. Como en literatura, hay para todos los gustos y todos los momentos.

Idiomas: practicar idiomas, no solo inglés, portugués o italiano, practicar además y sobretodo el idioma de la empatía y del lenguaje verbal y corporal.

Historia: entender que la historia, lejos de ser un "embole", es la manera de aprender a no repetir errores, en lo social, pero también en lo personal.

Filosofía: encontrar y practicar nuestra propia filosofía de vida, la que se adapte a nuestro estilo de vida, la que nos haga ser cada día más felices.


Que tengan un excelente comienzo de clases!

lunes, 26 de enero de 2015

"vos sos fuerte"

Tal vez ya he dicho estas palabras que voy a poner por escrito aquí, una y mil veces; sin embargo, sigo creyendo que hay gente que no lo entiende.

Mientras escribo, pienso cuantas veces yo también se las habré dicho a alguien, "vos sos fuerte"...

Me gustaría invitarlos a pensar en algo que tal vez nunca pensaron sobre esa frase de tan solo tres palabras.

Generalmente, cuando la aplicamos, estamos intentando darle ánimo a alguien que no está pasando por su mejor momento. Obviamente, ninguno de nosotros sería tan mala persona para ir a "cargarle" un poco más de peso en la mochila a alguien que la está pasando mal, pero y si lo estuviéramos haciendo sin darnos cuenta? Alguna vez pensaron en eso?

No quiero dar cátedra de nada con esto que les digo, solo expreso algunas apreciaciones, porque lo he vivido en carne propia y algunas veces el "vos sos fuerte" fue como casi una obligación o un deber para mí.

Como "yo era fuerte" tenía que poder con esto, y con aquello y también con lo otro, y además podía reventarme contra el piso mil veces, llenarme de decepciones, sentirme triste y derrotada y querer mandar todo a la mierda, pero... estaba el mandato "vos sos fuerte".

Como una especie de imposición, esas tres palabritas te cagaban el plan!!! Vos ya no querías más aliento, o no querías sufrir más, no querías más tratamientos médicos (todo eso en ese momento, porque por lo general, pasado el shock inicial, uno vuelve a remar porque el instinto de supervivencia en general así lo quiere), pero alguien te mandaba el "vos sos fuerte" y a la mierda con todo!

Tenías esa especie de "responsabilidad" de cumplir con las expectativas de otros, que consideraban que "vos sos fuerte", aunque no tengan ni la reputa idea de lo que a vos te está pasando...

Frase que compite mano a mano con esta, para mi es "vos sos un ejemplo para mí"... Mirá vos, menudo título me mandaste! Y obviamente, volvemos a lo anterior, quien te dice eso, te lo dice con la mejor intención, tratando de que no tires la toalla, pero no será un poco mucho????

Y que hay si yo hasta aquí llegué? Qué hay si en este momento no puedo ser fuerte, ni puedo ser un ejemplo de un guerrero luchador, que le pone el pecho a las balas siempre, y que tiene a todos admirados por su capacidad de lucha???? No somos acaso todos seres humanos? No somos acaso todos, seres de carne y hueso?  Claro que lo somos!!!

Todos en cierta medida somos luchadores, a unos nos tocan unas batallas, a otros otras, pero por lo general todos la luchamos. En la cotidiana, en el día a día, no es lo común que uno tire la toalla, y si la tira, cosa que muchas veces nos sucede a TODOS, cuando vemos que nos pasa el agua, que estamos agotados, que nos sentimos incomprendidos, que las cosas no salen como querríamos que salieran, poco tiempo después, la levanta, se seca el sudor o las lágrimas y sigue...

Con esto, lo único que quiero dejar por escrito, es que muchas veces somos fuertes es cierto, pero muchas veces también somos débiles. Que la fortaleza no siempre radica en el poner el pecho a las balas, sino también en el decir, necesito llorar hasta quedarme dormida porque no sé que voy a hacer con esto. Que la valentía está en luchar, y también está en decidir cómo y hasta donde se lucha. Que el ejemplo pasa por otro lado, a mi entender, y no es ejemplar el que nunca bajó los brazos, porque eso es casi imposible...

Es casi imposible no flaquear, y diría (y no soy sicóloga), que seguramente tampoco debe ser sano. Porque nadie tiene el estado de ánimo como una línea recta, o como una recta ascendente, por más felicidad que tenga y por menos problemas que deba afrontar, la vida y las emociones tienen sus picos y sus bajadas...

Mi reconocimiento al que lucha, al que la rema, en la instancia que le toque, y la vida es como una remada permanente. Algunos llegan a la meta antes, otros un poco después, pero la meta es común para todos.

Mi reconocimiento para el que tiene miedo, y para el que siente alegría, porque ese está vivo, está vibrando, por más que no le pase siempre lo que desearía.

Mi reconocimiento a los que tienen empatía y logran ponerse en los zapatos de otro, más allá de las frases trilladas, o de hacer tal o cual cosa a favor de una causa.

Mi reconocimiento a esos que son fuertes, que agarran al toro por los cuernos, pero que tambièn son dèbiles y se permiten serlo.

Mi reconocimiento a los que ya no están aquí, porque tenían la meta más cerca y ya la alcanzaron, y aquí mi última apreciación: esos no perdieron la lucha, la lucha la ganan todos los que la enfrentan.

Vivi

martes, 13 de enero de 2015

Detrás del miedo

La mayoría de nosotros (por no decir todos) tenemos miedo, o mejor dicho, miedos.

Tantos y tan diversos, como personas existen, pero algunos tan comunes, que es muy difícil encontrar ser humano en el que el malvado no habite. Si, digo malvado, pero hay más: porque el miedo es perverso, maligno, perjudicial, negativo, no tiene absolutamente nada de bueno.

Uno de esos miedos, que creo que nos es común a todos o a casi todos (tal vez no lo posean algunas personas muy elevadas), es el miedo a la muerte.

Quién de nosotros puede decir, que no le teme?  En mayor o menor medida, con mayor o menor aceptación, todos le tememos.

Tal vez, sea el miedo a lo que no conocemos, tal vez sea el miedo a dejar de ser importantes para alguien, tal vez sea el miedo a que nos olviden, tal vez sea el miedo al dolor antes de que nos llegue la hora.

Cuando pienso y analizo todos estos "tal vez", también me respondo:
*  no conozco lo que va a suceder la siguiente hora, ni el siguiente día, ni la siguiente semana y sin embargo vivo con eso, porque he aprendido a vivir el hoy

*  he dejado de ser importante para más de una persona a lo largo de mi vida, he aprendido que los que siguen junto a mi son los que tienen que estar y los que se han ido quedando por el camino ya me enseñaron o les enseñé, lo superé y seguí adelante

*  he entendido que no te olvida el que te quiere, a pesar de que no te vea o no te escuche, que las personas permanecen vivas mientras las recordamos y mientras recordamos las cosas que hemos vivido con ellas

*  he aprendido que el dolor puede ser inevitable, pero el sufrimiento es opcional...


He aprendido que cuando trato de quitarle poder al miedo, lo consigo. Muy de a poquito, lo voy pelando como a una cebolla, quitando capa tras capa, despojándolo de los preconceptos, de las ideas erróneas, esas que lo llenan a uno de fantasmas, de las sombras que nos llenan de dudas, y muchas veces aunque parezca imposible, le hago frente y lo acobardo.

Claro, es una tarea titánica!!! Uno no está acostumbrado a pensar en HOY, a sentirse mortal y convivir con eso, a sentirse pequeñito como una hormiga en un mundo lleno de millones de seres humanos, uno no está acostumbrado a no tener el control. Pero cuando uno se relaja, se entrega, fluye, se acomoda y lo enfrenta, el muy cagón se achica, se diluye, se asusta y se va. Eso sí, siempre está agazapado... esperando... ni bien le surge la ocasión, arremete con toda la fuerza, se impone, se cree el dueño de tu vida y muchas veces lo es.

Cuando hay una mala noticia, cuando vemos a otro en problemas, cuando sentimos que tenemos necesidades insatisfechas, cuando vemos a un amigo que está sufriendo, cuando algo pasa en nuestra familia, cuando nos enfermamos, el vuelve a apoderarse de nosotros. Está de turno las 24 horas, esperando el momento en el que nosotros nos debilitamos.

De la misma manera que el se nutre de nosotros, nosotros también somos quienes logramos que el se "desnutra". Cuando confiamos, cuando creemos en nosotros, cuando nos sentimos una parte del Universo, cuando nos recostamos en la Fe, o cuando somos capaces de vivir el HOY, le quitamos fuerza, le restamos poder, tanto que somos capaces de hacerlo desaparecer.

Muchas veces nosotros estamos escondidos detrás del miedo...

Siempre, del otro lado del miedo se encuentra todo lo que deseamos...

La vida es bella y el miedo te permite vivirla solo de reojo.

Los invito a animarse a saltar hacia el otro lado y a trabajar para que se muera de hambre.


Vivi

viernes, 9 de enero de 2015

Lo de Juanita

Soy de la generación del almacén de barrio, en mi niñez, no existían los supermercados, y si, seguramente cuando mis hijas lean esto, van a preguntarme, en serio?????? Y sí, es en serio!

En mi niñez no solo no existían las grandes cadenas, sino que además, todavía se compraba “suelto”, cien gramos de esto, cuarto kilo de lo otro, aún estaba en la cancha el papel de estraza (para mi era de astrasa, pero googlié y apareció así), algunos almaceneros piola te daban “la yapa” cuando hacías una compra medio grande o cuando estaban de muy buen humor; pero en otros barrios, había kioscos, que más que kioscos eran almacenes, y más que almacenes eran como grandes tiendas de ramos generales, uno de esos kioscos estaba en mi barrio: “Lo de Juanita”.

En realidad no sé exactamente, si ese era su nombre, o si tenía nombre, lo que sé es que varias veces al día, se escuchaba la famosa frase “voy a lo de Juanita”…

En “lo de Juanita” podías desde comprar leche o vino, hasta jugar a la quiniela, o comprarte ropa, cuando alguna vez en el año, venía su hija directo desde la vecina orilla, cargando con una valija atiborrada con las últimas tendencias de la moda. Ahí, “la Juani” como le decíamos cariñosamente en casa, te veía pasar y cual experta en marketing te pegaba el grito “nena, cuando quieras pasate que vino mi hija con unas cosas diviiiiiiiiiinas, que seguro te van a quedar bárbaras y además sabés que con ella tenés cero problema con la plata, se la pagás como podés!!!”.

¿Quién se podía negar a semejante invitación? Poco rato después, salíamos de su casa/kiosco con las manos llevando bolsas!!! … era como el Shopping de la época y la tarjeta de crédito (que en ese momento no se usaba), era LA PALABRA.

Además de oficiar de Shopping, de almacén de ramos generales, por supuesto, era como un libro abierto del barrio: no había cosa que pasara en el barrio, que Juanita no supiera. Supongo además, hoy que lo veo con ojos de adulta, que hay personas que tienen una especie de “don”, y la gente va y les cuenta, son como una oreja gigante!

El ejemplo máximo de esto que les cuento, supongo que fue el día en el que una muchacha se iba a mudar al lado de su casa y le preguntó su nombre y cuando ella contestó, Juani le dijo: ahhhh seguro en la esquina vive una pariente tuya, porque tiene el mismo apellido!!! Si, eran primas hermanas y no se conocían (mamá tuvo 18 tíos, así que imaginen la cantidad de primos que debe tener que desconocemos). 
Esa era “la Juana”! Al ratito ya estaba en casa, iniciando la comitiva que llegaba a la casa de la esquina, caminando con un porte, que no se correspondía mucho con el metro y poco que debería medir y diciéndole a mi madre: mirá Gladys, acá te traigo a una parienta!

Que paciencia tenía con los “gurices” del barrio!!! Creo que cada tres minutos, y sobre todo en época de vacaciones, le íbamos a tocar el timbre! Y allá salía ella, dos por tres verbalizando palabras no muy santas, porque no la dejábamos dormir la siesta! 
Realmente, parecía que hacíamos guardia, cada vez que se iba para adentro de la casa, uno de nosotros volvía a tocar el timbre o a gritarle Juaniiiiiiiiiiii!!!! Es que encontrábamos algún peso y la pregunta inmediata siguiente era: Qué nos podremos comprar? Vamos a lo de Juani!!!

Ella tenía sus preferidos, no vayan a creer que no. Había clientes, como en todos los negocios del barrio, que la “clavaban”, dejaban unas cuentas interminables, que jamás pagaban, o yendo a pedir fiado cosas que "no daba"; pero también estábamos los otros. 
Los que no le pedíamos fiado ninguna cosa que no fuera “esencial”, los que no le comíamos el brazo cuando nos daba la mano, aunque muchas veces ella veía que uno no compraba tal o cual cosa y se daba cuenta que era por escasez de dinero y te decía: nena llevá lo que quieras, vos debés de andar con ganas de tomar Coca!!! sabés que conmigo vos no tenés problema!!! y sabíamos que era de corazón!

Las veces que íbamos en pleno aburrimiento de una tarde de verano, diciéndole, Juani, tenemos 20 pesos, qué nos podemos comprar????? No pasaban tres segundos y nos contestaba, chiquilinas, ustedes son de la casa, saben más que yo donde están las cosas, pasen, revuelvan y elijan! Creo que fue una de las primeras muestras de confianza que recuerdo de alguien que no me conocía y sin embargo abría las puertas de par en par confiando, ahí revolvíamos, entre golosinas y artículos de almacén, saltaban billetes de todos los colores y de todos los importes, ella confiaba en nosotras.

Tenía otro sabor, ir veinte veces a comprar los ojitos de a uno, o las bombitas de agua o los helados de palito! Cómo se te ocurría, que podíamos hacer toda la compra de una sola vez? Paciencia infinita con nosotras!

Fuiste testigo de tantas cosas!!! De nuestros juegos infantiles, de nuestras peleas de chiquilines, de nuestros primeros amores, de la llegada de nuestros hijos...

Un día te fuiste del barrio, dejaste tu kiosco. Ese que te dio tantas alegrías y tantos dolores de cabeza. No sé por qué, creo que tu vida no volvió a ser la misma.

Un día te reencontré, más mayor vos y más mayor yo, el abrazo que nos dimos fue de esos en los que hay un traspaso de sentimientos y de decir sin decir.

Un día supe que te enteraste de mi enfermedad, y como era de esperar, preguntaste, rezaste y te alegraste al volver a verme recuperada.

Un día te volví a ver en la casa de la esquina, contenta, jugando a las cartas, rodeada de las congueras.

Un día el de arriba te llamó, y yo no podía quedarme sin escribirte algo. 


Hasta siempre Juani!!!

lunes, 5 de enero de 2015

Piensa!

Cuántas veces nos sentimos desesperados?
Cuántas veces no encontramos la salida?
Cuántas veces creemos que no podemos más?
Cuántas veces damos vueltas y vueltas y vueltas alrededor del mismo tema o del mismo problema?

Y si elegimos qué pensar?

Sí, eso. Elegir que pensar.

Parece una tontería, una cosa simple, pues no lo es.
Alguna vez te pusiste a "pensar" en los pensamientos que tienes? Alguna vez analizaste cuántas veces por día piensas en cosas que no quieres? Si aún no lo has hecho, hazlo.  Te sorprenderás de la cantidad de veces al día que pensamos en lo que NO queremos. Muchísimas más veces pensamos en lo que NO queremos, que en lo que realmente deseamos!

Y así, no funcionan las cosas... o mejor dicho, las cosas siguen funcionando MAL.

Cuando comenzamos a analizar nuestros pensamientos, y somos capaces de comenzar a cambiarlos, las cosas a nuestro alrededor también comienzan a cambiar.
Y no es que las cosas cambien en sí, cambiamos la perspectiva de verlas, y con seguridad hasta intentemos alguna forma de resolución que no se nos había ocurrido hasta ese momento, pero hay que entrenarse para pensar BIEN.

Pensar en lo que queremos, en lo que deseamos, desterrando cualquier tipo de pensamiento y sentimiento negativo, es lo que suma. Paulatinamente ir cambiando a tener una actitud más positiva, desde nuestros pensamientos hasta nuestra forma de actuar, hace que seamos personas más felices y menos angustiadas.

Por supuesto, los cambios no se dan de un día para otro, pero cuando uno comienza a hacer pequeños cambios a diario, y está convencido de que quiere seguir por ese camino, les aseguro que se nota.

Si estás enfermo, piénsate sano.
Si tienes un problema, piensa que ese problema ya está resuelto, aún cuando no lo esté, si nos convencemos realmente de que lo está, la solución aparecerá.
Si estás mal con alguien, no estés juntando rencor o sentimientos negativos, arregla las cosas si eso es lo que quieres o libéralo, y más que liberar al otro, te liberarás tu mismo.

Los pensamientos positivos, son una herramienta poderosísima que tenemos en nuestras manos y que además es gratuita, lo único que necesitamos es voluntad y actitud para entrenarnos y pensar de esa forma todo el tiempo que podamos.

Entonces, si estás de acuerdo, elige la parte colorida de la vida en vez de la oscura, los sentimientos buenos en vez de los que no nos aportan nada más que bronca, dolor, enojo y amargura. Todos tenemos altibajos, pero cuando nos acostumbramos a ver la vida y a pensar en positivo, todo es mucho más llevadero, la vida se disfruta más y mejor.

Atrae cosas buenas, elige tus pensamientos! Piensa!