Alguien me dijo hoy, dale escribí algo, tenés que escribir, está bueno.
Me gusta escribir, me libera, me sirve de terapia, me hace bien. Pero, de que escribir? No sé si quiero escribir sobre más de lo mismo, no quiero escribir sobre cosas que no quiero decir en este momento, ni escribir algo que no tenga contenido, que no me aporte, que no me quite algún kilito o por lo menos gramitos de encima.
Pero como quien busca encuentra, creo que encontré sobre que escribir.
Quiero escribir sobre creer.
Muchos somos los que creemos, y muchos también los que no creen; y tal vez es en estos últimos en quienes quiero hacer incapié.
Podés no creer en Dios, en las religiones como instituciones, en las iglesias, en los Santos, en los Pae, etc., etc., pero seguro, si te fijás bien, aunque tal vez allá lejos, bien en el fondo, seguro crees en algo.
Tal vez crees en vos mismo, que creo yo es la más importante de todas las creencias, porque si uno no se tiene Fe, quién va a tener Fe en uno?
Seguramente, muchas de esas personas que dicen no creer en nada, creen en sí mismos, y ese es un motor que hace que día a día, se levanten y la sigan luchando, aún en las peores circunstancias. Qué bueno sería, que fueran capaces de verlo! Que tuvieran claro y valoraran lo que es creer en uno mismo, y cuan lejos nos puede llevar!
Pero yo no soy de esos que no creen en nada.
Yo creo, y creo en mucho.
Creo en un Dios, que no es el que vemos en los cuadritos que cuelgan de paredes de las Iglesias, que no sé si es omnipotente, ni omnipresente, es más estaría tal vez, tentada a decir que no es ninguna de las dos cosas, porque si lo fuera, muchas cosas de las que pasan, supongo que no pasarían.
Creo en algo o alguien que no me suelta la mano, que me da tranquilidad, aún en los peores momentos.
Creo tal vez en un cúmulo muy grande de energía, o tal vez en algo que esté más a mi nivel y no sea tan grandioso, pero que me muestra día a día, que acá también hay milagros, que pasan cosas buenas totalmente inesperadas, que en lugares donde prácticamente ya no hay esperanza, de golpe la llama se enciende con toda la fuerza.
Creo en algo que tal vez incide en que sucedan cosas que parece que son "casualidades", cuando en realidad son "causalidades", que me muestra señales todo el tiempo, que me hace ver que está conmigo y que yo estoy con él.
Creo en Dios como parte del todo, así como yo soy parte del todo.
Creo en algo que trasciende y que día a día me muestra que de una forma u otra todos terminamos trascendiendo.
Creo en una fuente de energía, que va más allá del espacio y el tiempo tal como nosotros lo entendemos.
Creo en un Dios, que hizo que tenga este espíritu, que se cuestiona, que piensa, que ve, que analiza, que se emociona, que se enoja, que se entristece, que valora, que aprecia, que agradece, y sobre todo, que sigue creyendo.
Creo en las maravillas que veo, en la naturaleza, en los ciclos, en la tierra, en el aire, en el cielo, en el agua que es fuente de vida; pero también creo que en lo que no veo, pero siento.
Creo en la inocencia y en la buena voluntad.
Creo en la actitud, como una de las mayores fuentes de energía de este Universo.
Creo en que cuando muchas personas se juntan con un objetivo común, que les sale desde el corazón y se disponen a trabajar juntas para lograr algo, las montañas más inamovibles, pueden ser movidas.
Creo en algo que me enseñó y me alienta a creer en mí, porque todo es posible, porque nada es determinante, y porque el único sueño incapaz de concretarse, es el que no se sueña.
Yo creo en tantas cosas.
Yo sigo creyendo.
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lunes, 4 de mayo de 2015
lunes, 27 de abril de 2015
Volver del Infierno...
Este post tiene dos cometidos: el primero y principal, exorcizar; el segundo, como siempre, contarles que se puede!!!
Hace un par de días, estuve en el infierno, si, así como leen, en el infierno.
Sean creyentes o no, hay infiernos aquí mismito, en la tierra, y están más cerca de nosotros de lo que creemos.
Muchas veces, entramos en ellos sin saber, sin invitación previa, cuando queremos ver, ya estamos dentro.
Hace unos días, tuve que hacerme un estudio (no importa cual), el punto es que algo que era supuestamente rápido y hacía que volviera a casa en un par de horas, se convirtió en otra cosa totalmente distinta.
Hay cosas, que no las pienso nunca. No pienso en lo peor, no pienso en que puede pasar esto o aquello, trato de vivir al día, conviviendo con lo que pasa, sin presión, sin ponerle expectativa, aceptando, pensando positivamente que es lo que puedo cambiar para estar mejor, y viendo que es lo que esta situación vino a enseñarme.
Les quiero contar, que en medio del infierno, tuve la lucidez necesaria, para hablar, para contarle a los médicos lo que tenían que hacer y lo que no, porque si bien no soy médico, conozco mi cuerpo, sabía en ese momento lo que sumaba y lo que no. Insistí, insistí, insistí, en medio del infierno, hasta que mi voz fue más fuerte que sus conocimientos.
Insistí, insistí, insistí, hasta que mi voz, tocó la parte humana de cada uno de los médicos, enfermeros, asistentes, anestesistas y técnicos que me rodeaban, y los hizo replantear lo que estaba pasando.
Yo me conozco, conozco mi cuerpo, sé como reacciona, hace un tiempo que tenemos una relación muy profunda y muy cercana. Finalmente, los médicos me dieron la razón, el estudio debía hacerse de otra forma, y una vez más, haciendo que mi voz se escuchara, lo hicieron en el momento en vez de recordinarme.
Hace unos días estuve en el infierno, un infierno que no había visitado nunca hasta ahora y que espero no tener que visitar nunca más. Pero aún en el mismo infierno, hay ángeles por todas partes: que me acariciaban la cabeza, que me secaban las lágrimas, que me hablaban al oído, que me consolaban, que esperaban en la sala de espera con el corazón en la boca, que se quedaron a mi lado vigilando mi sueño al salir del infierno, que me cuidaron, que pasaron conmigo noche y día...
Quería contarles que hace unos días estuve en el infierno, no para que me compadezcan, ni para que me pregunten "qué te pasó", ni para dar detalles que no vienen al caso, sino todo lo contrario, para que sepan que del mismo infierno se sale, si no bajamos los brazos y seguimos remando, y si alzamos nuestra voz para que nos escuchen, si no perdemos la FE.
Quería contarles, que hace unos días, estuve en el infierno, y que también gracias haber pasado por allí, apareció un ángel que me liberó del dolor...
Hace unos días estuve en el infierno, y hoy agradezco y valoro más que nunca, estar viva, poder caminar, y casi no tener dolor.
Hace unos días estuve en el infierno...
Hace un par de días, estuve en el infierno, si, así como leen, en el infierno.
Sean creyentes o no, hay infiernos aquí mismito, en la tierra, y están más cerca de nosotros de lo que creemos.
Muchas veces, entramos en ellos sin saber, sin invitación previa, cuando queremos ver, ya estamos dentro.
Hace unos días, tuve que hacerme un estudio (no importa cual), el punto es que algo que era supuestamente rápido y hacía que volviera a casa en un par de horas, se convirtió en otra cosa totalmente distinta.
Hay cosas, que no las pienso nunca. No pienso en lo peor, no pienso en que puede pasar esto o aquello, trato de vivir al día, conviviendo con lo que pasa, sin presión, sin ponerle expectativa, aceptando, pensando positivamente que es lo que puedo cambiar para estar mejor, y viendo que es lo que esta situación vino a enseñarme.
Les quiero contar, que en medio del infierno, tuve la lucidez necesaria, para hablar, para contarle a los médicos lo que tenían que hacer y lo que no, porque si bien no soy médico, conozco mi cuerpo, sabía en ese momento lo que sumaba y lo que no. Insistí, insistí, insistí, en medio del infierno, hasta que mi voz fue más fuerte que sus conocimientos.
Insistí, insistí, insistí, hasta que mi voz, tocó la parte humana de cada uno de los médicos, enfermeros, asistentes, anestesistas y técnicos que me rodeaban, y los hizo replantear lo que estaba pasando.
Yo me conozco, conozco mi cuerpo, sé como reacciona, hace un tiempo que tenemos una relación muy profunda y muy cercana. Finalmente, los médicos me dieron la razón, el estudio debía hacerse de otra forma, y una vez más, haciendo que mi voz se escuchara, lo hicieron en el momento en vez de recordinarme.
Hace unos días estuve en el infierno, un infierno que no había visitado nunca hasta ahora y que espero no tener que visitar nunca más. Pero aún en el mismo infierno, hay ángeles por todas partes: que me acariciaban la cabeza, que me secaban las lágrimas, que me hablaban al oído, que me consolaban, que esperaban en la sala de espera con el corazón en la boca, que se quedaron a mi lado vigilando mi sueño al salir del infierno, que me cuidaron, que pasaron conmigo noche y día...
Quería contarles que hace unos días estuve en el infierno, no para que me compadezcan, ni para que me pregunten "qué te pasó", ni para dar detalles que no vienen al caso, sino todo lo contrario, para que sepan que del mismo infierno se sale, si no bajamos los brazos y seguimos remando, y si alzamos nuestra voz para que nos escuchen, si no perdemos la FE.
Quería contarles, que hace unos días, estuve en el infierno, y que también gracias haber pasado por allí, apareció un ángel que me liberó del dolor...
Hace unos días estuve en el infierno, y hoy agradezco y valoro más que nunca, estar viva, poder caminar, y casi no tener dolor.
Hace unos días estuve en el infierno...
sábado, 11 de abril de 2015
Ayer y Hoy
Este post, no es para acumular comentarios que digan Arriba guerrera!!!
Este post no está escrito desde un sentimiento negativo.
Este post es un "decir en voz alta", para tal vez sembrar en algunos, las ganas de "revisar" las bendiciones que tenemos todos los días y que no todos los días vemos.
Ojalá no tengamos que llegar al límite, para valorar lo que ya no está.
Esta foto fue tomada hace 4 años.
Yo era inmensamente feliz en ese momento.
No me acostaba ni me despertaba con ningún tipo de dolor en mi cuerpo.
Trabajaba como todo el mundo.
Salía de vacaciones siempre que podía.
Trataba de hacer todo lo que sentía ganas de hacer, caminaba mucho, subía médanos, cerros, andaba en bici, saltaba y hasta corría.
Me aventuraba todo lo que podía.
Siempre estaba dispuesta a sumarme a alguna aventura.
El botiquín de mi casa era casi inexistente.
Prácticamente no hablaba sobre enfermedades.
Visitaba al médico una vez al año, de forma pura y exclusivamente preventiva.
No tenía problemas para tomar o comer lo que me venía en gana.
Me compraba la ropa casi sin probármela, tenía casi el mismo cuerpo que a los 25.
Era apoyo para unas cuantas personas.
Un día todo cambió.
Si bien muchas cosas buenas vinieron a raíz de ese cambio, mucho de ese cambio fue radical y lo noto día a día: Los dolores nunca más se ausentaron, por más que no lo diga;
no tengo uno, sino dos botiquines;
todos los especialistas que visito "me conocen" porque me ven muy a menudo;
en este momento no puedo correr, ni saltar y no me animo a andar en bici;
por más que trato de elegir mis pensamientos, la enfermedad está presente en mi vida cotidiana;
mi vida laboral no solo cambió, sino que además está totalmente condicionada a mi estado físico que aún no he logrado equilibrar;
ya no me visto con lo que me gusta, sino con lo que me queda cómodo, porque hay días que hasta poder ponerme un pantalón es todo un triunfo; bajé de estatura: no porque me haya achicado, sino porque mi columna ya no quiere que use aquellos zapatos con taco con tanto me estilizaban; necesito apoyarme en algunas personas, sobre todo en esas que me entienden y que pueden ver todo esto atrás de la Vivi sonriente que por lo general ven todos los días...
Trabajo en aceptar mi realidad, en seguir soñando, en no perder la Fe y la Esperanza de que las cosas en algún momento volverán a cambiar a mi favor.
Ojalá nunca les toque pasar por una situación límite, y si les toca, les pase como a mí, que en el momento en el que era inmensamente feliz, era capaz de ver y agradecer todas las bendiciones que tenía.
Este post no está escrito desde un sentimiento negativo.
Este post es un "decir en voz alta", para tal vez sembrar en algunos, las ganas de "revisar" las bendiciones que tenemos todos los días y que no todos los días vemos.
Ojalá no tengamos que llegar al límite, para valorar lo que ya no está.
Esta foto fue tomada hace 4 años.
Yo era inmensamente feliz en ese momento.
No me acostaba ni me despertaba con ningún tipo de dolor en mi cuerpo.
Trabajaba como todo el mundo.
Salía de vacaciones siempre que podía.
Trataba de hacer todo lo que sentía ganas de hacer, caminaba mucho, subía médanos, cerros, andaba en bici, saltaba y hasta corría.
Me aventuraba todo lo que podía.
Siempre estaba dispuesta a sumarme a alguna aventura.
El botiquín de mi casa era casi inexistente.
Prácticamente no hablaba sobre enfermedades.
Visitaba al médico una vez al año, de forma pura y exclusivamente preventiva.
No tenía problemas para tomar o comer lo que me venía en gana.
Me compraba la ropa casi sin probármela, tenía casi el mismo cuerpo que a los 25.
Era apoyo para unas cuantas personas.
Un día todo cambió.
Si bien muchas cosas buenas vinieron a raíz de ese cambio, mucho de ese cambio fue radical y lo noto día a día: Los dolores nunca más se ausentaron, por más que no lo diga;
no tengo uno, sino dos botiquines;
todos los especialistas que visito "me conocen" porque me ven muy a menudo;
en este momento no puedo correr, ni saltar y no me animo a andar en bici;
por más que trato de elegir mis pensamientos, la enfermedad está presente en mi vida cotidiana;
mi vida laboral no solo cambió, sino que además está totalmente condicionada a mi estado físico que aún no he logrado equilibrar;
ya no me visto con lo que me gusta, sino con lo que me queda cómodo, porque hay días que hasta poder ponerme un pantalón es todo un triunfo; bajé de estatura: no porque me haya achicado, sino porque mi columna ya no quiere que use aquellos zapatos con taco con tanto me estilizaban; necesito apoyarme en algunas personas, sobre todo en esas que me entienden y que pueden ver todo esto atrás de la Vivi sonriente que por lo general ven todos los días...
Trabajo en aceptar mi realidad, en seguir soñando, en no perder la Fe y la Esperanza de que las cosas en algún momento volverán a cambiar a mi favor.
Ojalá nunca les toque pasar por una situación límite, y si les toca, les pase como a mí, que en el momento en el que era inmensamente feliz, era capaz de ver y agradecer todas las bendiciones que tenía.
domingo, 15 de marzo de 2015
El reino nuevo
Había una vez un reino, no muy lejano, pero si nuevo para muchas de las personas que hacia allí se dirigían.
Los nuevos "futuros moradores", no venían todos del mismo lugar, sino que iban a confluir en él, llegados de poblados distintos...
Muchos de ellos, iban haciendo su camino con miedo, con nerviosismo, con la inquietud de no saber que pasaría al llegar ahí, cómo interactuarían con el resto de los habitantes...
Serían todos iguales entre sí, o habría alguno parecido a mi, que me siento un poco distinta?
Porque a decir verdad, no me siento muy similar a las chicas de "mi edad"...
La mayor parte de ellas, viven pensando en qué ponerse, o que corte de pelo o peinado usarán, o si asistirán a tal o cual baile...
Piensan todo el tiempo, en si el príncipe azul vendrá a caballo o lo encontrarán en una fiesta, si serán populares o serán las "raras"...
Si serán las "tragas" o si por el contrario se creerán "rebeldes" por mostrarle al mundo su negativa al estudio, creyendo a través de eso, mostrarse contrarias "al sistema"...
Todas esas cosas acechaban la cabecita de varias chicas en su camino al nuevo reino...
Las madres, que por lo general aconsejan y cuentan "historias de la vida" hasta por demás, trataban de tranquilizarlas, pero como todos sabemos, es muy fácil hablar desde afuera y distinto vivirlo parado en los zapatos del que lo está pasando...
Finalmente, el día llega.
El patio que esperaba a los recién llegados, comenzó a poblarse y en cuestión de minutos, estaba repleto de pares con las mismas expectativas e inquietudes que ellas traían.
La puerta se abre.
Minutos después, cayeron en la cuenta de que esa puerta no solamente era de un reino nuevo, al que tendrían la posibilidad de asistir día tras día, sino que además, también era la puerta de entrada a un mundo de nuevas amistades, nuevos amores, nuevas experiencias, nuevos sueños y nuevos horizontes...
Entre la muchedumbre, y tal como pasa en las películas, y por más que hubiera un montón de personas, ellas se encuentran con sus pares.
Casi inmediatamente, y seguramente debido a su afán por la lectura, se sintieron parte de un mismo grupo, del grupo, ya no tan raro, de las chicas que leen y leen y leen y no paran de leer.
Del grupo que vive mil vidas, que viaja, que siente, que vive las vidas de los personajes de sus libros, además de la suya propia, y por ende es como si vivieran mil vidas en vez de una única.
Casi inmediatamente, se sienten iguales porque la música las transporta a otros mundos, porque no conciben su vida "sin ella", o porque se sugieren escuchar tal o cual banda.
Casi inmediatamente, las atrae su gusto o disgusto por el deporte, y los hermana el sentir que pueden ayudar a otros o que pueden ser ayudados.
Casi inmediatamente, ven que los problemas de su vida, se repiten una y otra y otra vez en las vidas de sus compañeros, porque si bien es cierto que no todos pasan por las mismas situaciones de vida, la vida de ninguno es color de rosa y cada uno tiene que aprender a librar sus propias batallas, y saben que se batalla mejor cuando uno sabe que hay cuarteles de invierno donde poder resguardarse.
Tiempo ha pasado ya desde aquel inquietante día del comienzo.
La confianza reforzada, las creencias equivocadas derrumbadas, la certeza de querer tener un mundo en el que se respete que todos somos diferentes y en el que a la vez nos aceptamos como iguales, en nuestros derechos y en nuestras obligaciones, han ido modelando adolescentes críticas, maduras, sensibles al dolor ajeno, hermosas por dentro y por fuera.
Aquel reino al que prontamente dejarán de pertenecer, las encontró, las presentó y las unió.
Ese reino, por más que tal vez ahora no logren verlo, permanecerá en sus mejores recuerdos el resto de su vida y tal vez el mejor título que pueda otorgarles sea el de haber vivido una adolescencia feliz.
Yo, que solo veo este cuento desde afuera, que puedo contar mis historias de cuando me tocó caminar hacia reinos nuevos, me siento feliz de verlas avanzar venciendo miedos y creyendo en ustedes mismas, eligiendo compañeros de vida, más que de clase, entendiendo que las personas que quedan por el camino es porque ya no deben acompañarnos más, su ciclo en nuestra vida está cumplido.
Yo agradezco ser parte de esa escenografía viviente, que las acompaña en cada paso, en cada acierto, en cada fracaso, y estar siempre ahí para decirles: ánimo, no sabemos que nos deparará el siguiente reinado!
jueves, 26 de febrero de 2015
Comienzan las clases! ...aunque algunas clases, deberíamos tomarlas todo el año ;)
Algunas tareas para estar "en forma" ahora que comienzan las clases, by Vivi:
Matemática: contar las bendiciones que tengo.
Idioma español: mejorar mi forma de hablar y de escribir.
Geografía: saber donde estoy parado y hacia donde quiero ir.
Educación Física: ejercitar la mente tanto o más que el cuerpo (cambiar pensamientos negativos por positivos, creer en mí, estar en paz, etc.).
Literatura: elección libre: hay libros para todos los gustos, todas las edades, de todas las temáticas y lo más importante de todo: NO MUERDEN!
Dibujo: animarse a dibujar sus sueños, sus deseos, expresarse, lo único que no podemos hacer es lo que no intentamos, no permitir que otros nos digan que dibujamos "mal", cada uno es capaz de dibujar su presente y su futuro.
Física: aprender sobre la Ley de atracción: atraigo a mi vida, eso en lo que más pienso: por ende, aprender a elegir mis pensamientos de forma tal que me acerquen a mis objetivos.
Química: algunas relaciones hacen combustión espontánea y se vuelven tóxicas, esas, erradicarlas de nuestra vida si aspiramos a vivir tranquilos.
Biología: aprender, que todos los seres vivos merecen el mismo respeto, que los seres humanos, que nos creemos (equivocadamente) superiores.
Música: la música es el lenguaje del alma, la música es capaz de devolver la vida a un ser que está marchito. Como en literatura, hay para todos los gustos y todos los momentos.
Idiomas: practicar idiomas, no solo inglés, portugués o italiano, practicar además y sobretodo el idioma de la empatía y del lenguaje verbal y corporal.
Historia: entender que la historia, lejos de ser un "embole", es la manera de aprender a no repetir errores, en lo social, pero también en lo personal.
Filosofía: encontrar y practicar nuestra propia filosofía de vida, la que se adapte a nuestro estilo de vida, la que nos haga ser cada día más felices.
Que tengan un excelente comienzo de clases!
lunes, 26 de enero de 2015
"vos sos fuerte"
Tal vez ya he dicho estas palabras que voy a poner por escrito aquí, una y mil veces; sin embargo, sigo creyendo que hay gente que no lo entiende.
Mientras escribo, pienso cuantas veces yo también se las habré dicho a alguien, "vos sos fuerte"...
Me gustaría invitarlos a pensar en algo que tal vez nunca pensaron sobre esa frase de tan solo tres palabras.
Generalmente, cuando la aplicamos, estamos intentando darle ánimo a alguien que no está pasando por su mejor momento. Obviamente, ninguno de nosotros sería tan mala persona para ir a "cargarle" un poco más de peso en la mochila a alguien que la está pasando mal, pero y si lo estuviéramos haciendo sin darnos cuenta? Alguna vez pensaron en eso?
No quiero dar cátedra de nada con esto que les digo, solo expreso algunas apreciaciones, porque lo he vivido en carne propia y algunas veces el "vos sos fuerte" fue como casi una obligación o un deber para mí.
Como "yo era fuerte" tenía que poder con esto, y con aquello y también con lo otro, y además podía reventarme contra el piso mil veces, llenarme de decepciones, sentirme triste y derrotada y querer mandar todo a la mierda, pero... estaba el mandato "vos sos fuerte".
Como una especie de imposición, esas tres palabritas te cagaban el plan!!! Vos ya no querías más aliento, o no querías sufrir más, no querías más tratamientos médicos (todo eso en ese momento, porque por lo general, pasado el shock inicial, uno vuelve a remar porque el instinto de supervivencia en general así lo quiere), pero alguien te mandaba el "vos sos fuerte" y a la mierda con todo!
Tenías esa especie de "responsabilidad" de cumplir con las expectativas de otros, que consideraban que "vos sos fuerte", aunque no tengan ni la reputa idea de lo que a vos te está pasando...
Frase que compite mano a mano con esta, para mi es "vos sos un ejemplo para mí"... Mirá vos, menudo título me mandaste! Y obviamente, volvemos a lo anterior, quien te dice eso, te lo dice con la mejor intención, tratando de que no tires la toalla, pero no será un poco mucho????
Y que hay si yo hasta aquí llegué? Qué hay si en este momento no puedo ser fuerte, ni puedo ser un ejemplo de un guerrero luchador, que le pone el pecho a las balas siempre, y que tiene a todos admirados por su capacidad de lucha???? No somos acaso todos seres humanos? No somos acaso todos, seres de carne y hueso? Claro que lo somos!!!
Todos en cierta medida somos luchadores, a unos nos tocan unas batallas, a otros otras, pero por lo general todos la luchamos. En la cotidiana, en el día a día, no es lo común que uno tire la toalla, y si la tira, cosa que muchas veces nos sucede a TODOS, cuando vemos que nos pasa el agua, que estamos agotados, que nos sentimos incomprendidos, que las cosas no salen como querríamos que salieran, poco tiempo después, la levanta, se seca el sudor o las lágrimas y sigue...
Con esto, lo único que quiero dejar por escrito, es que muchas veces somos fuertes es cierto, pero muchas veces también somos débiles. Que la fortaleza no siempre radica en el poner el pecho a las balas, sino también en el decir, necesito llorar hasta quedarme dormida porque no sé que voy a hacer con esto. Que la valentía está en luchar, y también está en decidir cómo y hasta donde se lucha. Que el ejemplo pasa por otro lado, a mi entender, y no es ejemplar el que nunca bajó los brazos, porque eso es casi imposible...
Es casi imposible no flaquear, y diría (y no soy sicóloga), que seguramente tampoco debe ser sano. Porque nadie tiene el estado de ánimo como una línea recta, o como una recta ascendente, por más felicidad que tenga y por menos problemas que deba afrontar, la vida y las emociones tienen sus picos y sus bajadas...
Mi reconocimiento al que lucha, al que la rema, en la instancia que le toque, y la vida es como una remada permanente. Algunos llegan a la meta antes, otros un poco después, pero la meta es común para todos.
Mi reconocimiento para el que tiene miedo, y para el que siente alegría, porque ese está vivo, está vibrando, por más que no le pase siempre lo que desearía.
Mi reconocimiento a los que tienen empatía y logran ponerse en los zapatos de otro, más allá de las frases trilladas, o de hacer tal o cual cosa a favor de una causa.
Mi reconocimiento a esos que son fuertes, que agarran al toro por los cuernos, pero que tambièn son dèbiles y se permiten serlo.
Mi reconocimiento a los que ya no están aquí, porque tenían la meta más cerca y ya la alcanzaron, y aquí mi última apreciación: esos no perdieron la lucha, la lucha la ganan todos los que la enfrentan.
Vivi
Mientras escribo, pienso cuantas veces yo también se las habré dicho a alguien, "vos sos fuerte"...
Me gustaría invitarlos a pensar en algo que tal vez nunca pensaron sobre esa frase de tan solo tres palabras.
Generalmente, cuando la aplicamos, estamos intentando darle ánimo a alguien que no está pasando por su mejor momento. Obviamente, ninguno de nosotros sería tan mala persona para ir a "cargarle" un poco más de peso en la mochila a alguien que la está pasando mal, pero y si lo estuviéramos haciendo sin darnos cuenta? Alguna vez pensaron en eso?
No quiero dar cátedra de nada con esto que les digo, solo expreso algunas apreciaciones, porque lo he vivido en carne propia y algunas veces el "vos sos fuerte" fue como casi una obligación o un deber para mí.
Como "yo era fuerte" tenía que poder con esto, y con aquello y también con lo otro, y además podía reventarme contra el piso mil veces, llenarme de decepciones, sentirme triste y derrotada y querer mandar todo a la mierda, pero... estaba el mandato "vos sos fuerte".
Como una especie de imposición, esas tres palabritas te cagaban el plan!!! Vos ya no querías más aliento, o no querías sufrir más, no querías más tratamientos médicos (todo eso en ese momento, porque por lo general, pasado el shock inicial, uno vuelve a remar porque el instinto de supervivencia en general así lo quiere), pero alguien te mandaba el "vos sos fuerte" y a la mierda con todo!
Tenías esa especie de "responsabilidad" de cumplir con las expectativas de otros, que consideraban que "vos sos fuerte", aunque no tengan ni la reputa idea de lo que a vos te está pasando...
Frase que compite mano a mano con esta, para mi es "vos sos un ejemplo para mí"... Mirá vos, menudo título me mandaste! Y obviamente, volvemos a lo anterior, quien te dice eso, te lo dice con la mejor intención, tratando de que no tires la toalla, pero no será un poco mucho????
Y que hay si yo hasta aquí llegué? Qué hay si en este momento no puedo ser fuerte, ni puedo ser un ejemplo de un guerrero luchador, que le pone el pecho a las balas siempre, y que tiene a todos admirados por su capacidad de lucha???? No somos acaso todos seres humanos? No somos acaso todos, seres de carne y hueso? Claro que lo somos!!!
Todos en cierta medida somos luchadores, a unos nos tocan unas batallas, a otros otras, pero por lo general todos la luchamos. En la cotidiana, en el día a día, no es lo común que uno tire la toalla, y si la tira, cosa que muchas veces nos sucede a TODOS, cuando vemos que nos pasa el agua, que estamos agotados, que nos sentimos incomprendidos, que las cosas no salen como querríamos que salieran, poco tiempo después, la levanta, se seca el sudor o las lágrimas y sigue...
Con esto, lo único que quiero dejar por escrito, es que muchas veces somos fuertes es cierto, pero muchas veces también somos débiles. Que la fortaleza no siempre radica en el poner el pecho a las balas, sino también en el decir, necesito llorar hasta quedarme dormida porque no sé que voy a hacer con esto. Que la valentía está en luchar, y también está en decidir cómo y hasta donde se lucha. Que el ejemplo pasa por otro lado, a mi entender, y no es ejemplar el que nunca bajó los brazos, porque eso es casi imposible...
Es casi imposible no flaquear, y diría (y no soy sicóloga), que seguramente tampoco debe ser sano. Porque nadie tiene el estado de ánimo como una línea recta, o como una recta ascendente, por más felicidad que tenga y por menos problemas que deba afrontar, la vida y las emociones tienen sus picos y sus bajadas...
Mi reconocimiento al que lucha, al que la rema, en la instancia que le toque, y la vida es como una remada permanente. Algunos llegan a la meta antes, otros un poco después, pero la meta es común para todos.
Mi reconocimiento para el que tiene miedo, y para el que siente alegría, porque ese está vivo, está vibrando, por más que no le pase siempre lo que desearía.
Mi reconocimiento a los que tienen empatía y logran ponerse en los zapatos de otro, más allá de las frases trilladas, o de hacer tal o cual cosa a favor de una causa.
Mi reconocimiento a esos que son fuertes, que agarran al toro por los cuernos, pero que tambièn son dèbiles y se permiten serlo.
Mi reconocimiento a los que ya no están aquí, porque tenían la meta más cerca y ya la alcanzaron, y aquí mi última apreciación: esos no perdieron la lucha, la lucha la ganan todos los que la enfrentan.
Vivi
martes, 13 de enero de 2015
Detrás del miedo
La mayoría de nosotros (por no decir todos) tenemos miedo, o mejor dicho, miedos.
Tantos y tan diversos, como personas existen, pero algunos tan comunes, que es muy difícil encontrar ser humano en el que el malvado no habite. Si, digo malvado, pero hay más: porque el miedo es perverso, maligno, perjudicial, negativo, no tiene absolutamente nada de bueno.
Uno de esos miedos, que creo que nos es común a todos o a casi todos (tal vez no lo posean algunas personas muy elevadas), es el miedo a la muerte.
Quién de nosotros puede decir, que no le teme? En mayor o menor medida, con mayor o menor aceptación, todos le tememos.
Tal vez, sea el miedo a lo que no conocemos, tal vez sea el miedo a dejar de ser importantes para alguien, tal vez sea el miedo a que nos olviden, tal vez sea el miedo al dolor antes de que nos llegue la hora.
Cuando pienso y analizo todos estos "tal vez", también me respondo:
* no conozco lo que va a suceder la siguiente hora, ni el siguiente día, ni la siguiente semana y sin embargo vivo con eso, porque he aprendido a vivir el hoy
* he dejado de ser importante para más de una persona a lo largo de mi vida, he aprendido que los que siguen junto a mi son los que tienen que estar y los que se han ido quedando por el camino ya me enseñaron o les enseñé, lo superé y seguí adelante
* he entendido que no te olvida el que te quiere, a pesar de que no te vea o no te escuche, que las personas permanecen vivas mientras las recordamos y mientras recordamos las cosas que hemos vivido con ellas
* he aprendido que el dolor puede ser inevitable, pero el sufrimiento es opcional...
He aprendido que cuando trato de quitarle poder al miedo, lo consigo. Muy de a poquito, lo voy pelando como a una cebolla, quitando capa tras capa, despojándolo de los preconceptos, de las ideas erróneas, esas que lo llenan a uno de fantasmas, de las sombras que nos llenan de dudas, y muchas veces aunque parezca imposible, le hago frente y lo acobardo.
Claro, es una tarea titánica!!! Uno no está acostumbrado a pensar en HOY, a sentirse mortal y convivir con eso, a sentirse pequeñito como una hormiga en un mundo lleno de millones de seres humanos, uno no está acostumbrado a no tener el control. Pero cuando uno se relaja, se entrega, fluye, se acomoda y lo enfrenta, el muy cagón se achica, se diluye, se asusta y se va. Eso sí, siempre está agazapado... esperando... ni bien le surge la ocasión, arremete con toda la fuerza, se impone, se cree el dueño de tu vida y muchas veces lo es.
Cuando hay una mala noticia, cuando vemos a otro en problemas, cuando sentimos que tenemos necesidades insatisfechas, cuando vemos a un amigo que está sufriendo, cuando algo pasa en nuestra familia, cuando nos enfermamos, el vuelve a apoderarse de nosotros. Está de turno las 24 horas, esperando el momento en el que nosotros nos debilitamos.
De la misma manera que el se nutre de nosotros, nosotros también somos quienes logramos que el se "desnutra". Cuando confiamos, cuando creemos en nosotros, cuando nos sentimos una parte del Universo, cuando nos recostamos en la Fe, o cuando somos capaces de vivir el HOY, le quitamos fuerza, le restamos poder, tanto que somos capaces de hacerlo desaparecer.
Muchas veces nosotros estamos escondidos detrás del miedo...
Siempre, del otro lado del miedo se encuentra todo lo que deseamos...
La vida es bella y el miedo te permite vivirla solo de reojo.
Los invito a animarse a saltar hacia el otro lado y a trabajar para que se muera de hambre.
Vivi
Tantos y tan diversos, como personas existen, pero algunos tan comunes, que es muy difícil encontrar ser humano en el que el malvado no habite. Si, digo malvado, pero hay más: porque el miedo es perverso, maligno, perjudicial, negativo, no tiene absolutamente nada de bueno.
Uno de esos miedos, que creo que nos es común a todos o a casi todos (tal vez no lo posean algunas personas muy elevadas), es el miedo a la muerte.
Quién de nosotros puede decir, que no le teme? En mayor o menor medida, con mayor o menor aceptación, todos le tememos.
Tal vez, sea el miedo a lo que no conocemos, tal vez sea el miedo a dejar de ser importantes para alguien, tal vez sea el miedo a que nos olviden, tal vez sea el miedo al dolor antes de que nos llegue la hora.
Cuando pienso y analizo todos estos "tal vez", también me respondo:
* no conozco lo que va a suceder la siguiente hora, ni el siguiente día, ni la siguiente semana y sin embargo vivo con eso, porque he aprendido a vivir el hoy
* he dejado de ser importante para más de una persona a lo largo de mi vida, he aprendido que los que siguen junto a mi son los que tienen que estar y los que se han ido quedando por el camino ya me enseñaron o les enseñé, lo superé y seguí adelante
* he entendido que no te olvida el que te quiere, a pesar de que no te vea o no te escuche, que las personas permanecen vivas mientras las recordamos y mientras recordamos las cosas que hemos vivido con ellas
* he aprendido que el dolor puede ser inevitable, pero el sufrimiento es opcional...
He aprendido que cuando trato de quitarle poder al miedo, lo consigo. Muy de a poquito, lo voy pelando como a una cebolla, quitando capa tras capa, despojándolo de los preconceptos, de las ideas erróneas, esas que lo llenan a uno de fantasmas, de las sombras que nos llenan de dudas, y muchas veces aunque parezca imposible, le hago frente y lo acobardo.
Claro, es una tarea titánica!!! Uno no está acostumbrado a pensar en HOY, a sentirse mortal y convivir con eso, a sentirse pequeñito como una hormiga en un mundo lleno de millones de seres humanos, uno no está acostumbrado a no tener el control. Pero cuando uno se relaja, se entrega, fluye, se acomoda y lo enfrenta, el muy cagón se achica, se diluye, se asusta y se va. Eso sí, siempre está agazapado... esperando... ni bien le surge la ocasión, arremete con toda la fuerza, se impone, se cree el dueño de tu vida y muchas veces lo es.
Cuando hay una mala noticia, cuando vemos a otro en problemas, cuando sentimos que tenemos necesidades insatisfechas, cuando vemos a un amigo que está sufriendo, cuando algo pasa en nuestra familia, cuando nos enfermamos, el vuelve a apoderarse de nosotros. Está de turno las 24 horas, esperando el momento en el que nosotros nos debilitamos.
De la misma manera que el se nutre de nosotros, nosotros también somos quienes logramos que el se "desnutra". Cuando confiamos, cuando creemos en nosotros, cuando nos sentimos una parte del Universo, cuando nos recostamos en la Fe, o cuando somos capaces de vivir el HOY, le quitamos fuerza, le restamos poder, tanto que somos capaces de hacerlo desaparecer.
Muchas veces nosotros estamos escondidos detrás del miedo...
Siempre, del otro lado del miedo se encuentra todo lo que deseamos...
La vida es bella y el miedo te permite vivirla solo de reojo.
Los invito a animarse a saltar hacia el otro lado y a trabajar para que se muera de hambre.
Vivi
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