De como la gente te hace sentir diferente, cuando te ve algo "diferente"...
Convengamos que por el momento no soy la paciente típica que está internada en un sanatorio: no me gusta andar de camisón y lo uso SOLO para dormir de noche, el resto del día estoy de calzas, remera y pantuflas (con mucho glamour ellas) que es el único elemento que me delata. Ya por el hecho de estar "vestida" así me han confundido varias veces pidiéndome incluso que me retirara de la sala o preguntándome: dónde está el paciente?
Pero lo que me pasó el viernes fue como la frutilla de la torta: tenía que hacerme un estudio en el policlínico, un par de pisos más abajo de donde estoy internada, con mi mejor sonrisa le pregunté a la enfermera que me iba a llevar a hacerlo si podía ir caminando en vez de en silla de ruedas como acostumbran a llevarme a todos lados, porque la verdad es un medio de transporte que mientras pueda, prefiero evitar usar, y me dijeron que sí.
Así que con mi vestimenta típica del día (calzas, remera, camperita y pantuflas) emprendimos el camino hacia el consultorio que me esperaba. Grandísima fue mi sorpresa al ver la reacción de la gente: no quedó creo una sola persona que me cruzara en el camino y no me mirara los pies, y luego el resto de la vestimenta, y otra vez los pies, para ahí mirarme a la cara como diciendo señora, usted se olvidó de calzarse!!!!
100% culpa mía, que no tengo pinta de paciente ;)
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domingo, 4 de agosto de 2013
sábado, 3 de agosto de 2013
La noche que "me dieron el alta"
Sigue avanzando junio...
Era sábado a la noche, no tenía plata y no hacía calor, era casi un día más, porque ahí adentro, todos los días eran casi iguales, no había lunes fatal, no había miércoles de mitad de semana, no había jueves con gustito a prefinde y el sábado era lo mismo que el martes.
Estoy sola, hoy les pedí que se fueran a dormir a sus respectivas casas, puedo quedarme una noche sola. Ya han venido dos médicos con su sarta de exámenes y lo pude sobrellevar (aunque escuchando el llanto desconsolado de mi compañera de cuarto que no paraba de llorar por las cosas que me hacían a mi, y yo fresquita como una lechuga).
Sigo deseando con todas mis ganas que la tortura termine, que dejen de entrar médicos con más y más cosas nuevas y que alguien venga y me diga: te vas a casa, pero ese momento parece no llegar nunca.
Son las 23 hs, suena el celular y se escucha la siguiente conversación:
Mi hermana: Donde estás? (con voz alegre)
Yo: Dónde voy a estar? En el Parque Rodó!!! Me estoy tomando una, me subo al Mambo y vuelvo. En el sanatorio, dónde más voy a estar????? (con voz irónica y molesta)
Mi hermana: Dale, en serio!!! Si Roberta te fue a ver y le dijeron que te habían dado el alta!!! Y yo sin enterarme!!!
Yo: Ehhhhh????? Bueno, no se que le dijeron a "la bruja", yo sigo aca, gordita como siempre y esperando el estirón :)
Yo: Cómo que le dijeron que me dieron el alta?????
Mi hermana: Siiiiii y te llevaba unos chocolates de regalo, y para festejar que te habían dado el alta se los comió!
Acto seguido, cuelgo el celular, me pongo las pantuflas y salgo por el pasillo como que me lleva el diablo.
Recién acabo de venir de la Enfermería, ahora me cierra por qué hoy a la mañana la enfermera se "asomó" a ver si yo estaba, y luego cuando vino, no me trajo la medicación ya que no se la habían dado... Ahora la Nurse me dice con total desenfado: ahhhh siiii, te dieron de baja la otra noche cuando te llevaron al otro sanatorio a hacerte aquel examen y nunca te reingresaron!!!! Nosotras anoche estuvimos "custodiándote" la cama para que no te la fueran a ocupar, porque esa cama es tuya! El tema es que ese "detalle" de que no figures en el registro de la computadora, solo lo puede solucionar la Supervisora... Que conste que desde el momento del examen hasta el momento de hablar con la Nurse, pasaron más de 24 horas y seguimos esperando.
Era sábado a la noche, no tenía plata y no hacía calor, era casi un día más, porque ahí adentro, todos los días eran casi iguales, no había lunes fatal, no había miércoles de mitad de semana, no había jueves con gustito a prefinde y el sábado era lo mismo que el martes.
Estoy sola, hoy les pedí que se fueran a dormir a sus respectivas casas, puedo quedarme una noche sola. Ya han venido dos médicos con su sarta de exámenes y lo pude sobrellevar (aunque escuchando el llanto desconsolado de mi compañera de cuarto que no paraba de llorar por las cosas que me hacían a mi, y yo fresquita como una lechuga).
Sigo deseando con todas mis ganas que la tortura termine, que dejen de entrar médicos con más y más cosas nuevas y que alguien venga y me diga: te vas a casa, pero ese momento parece no llegar nunca.
Son las 23 hs, suena el celular y se escucha la siguiente conversación:
Mi hermana: Donde estás? (con voz alegre)
Yo: Dónde voy a estar? En el Parque Rodó!!! Me estoy tomando una, me subo al Mambo y vuelvo. En el sanatorio, dónde más voy a estar????? (con voz irónica y molesta)
Mi hermana: Dale, en serio!!! Si Roberta te fue a ver y le dijeron que te habían dado el alta!!! Y yo sin enterarme!!!
Yo: Ehhhhh????? Bueno, no se que le dijeron a "la bruja", yo sigo aca, gordita como siempre y esperando el estirón :)
Yo: Cómo que le dijeron que me dieron el alta?????
Mi hermana: Siiiiii y te llevaba unos chocolates de regalo, y para festejar que te habían dado el alta se los comió!
Acto seguido, cuelgo el celular, me pongo las pantuflas y salgo por el pasillo como que me lleva el diablo.
Recién acabo de venir de la Enfermería, ahora me cierra por qué hoy a la mañana la enfermera se "asomó" a ver si yo estaba, y luego cuando vino, no me trajo la medicación ya que no se la habían dado... Ahora la Nurse me dice con total desenfado: ahhhh siiii, te dieron de baja la otra noche cuando te llevaron al otro sanatorio a hacerte aquel examen y nunca te reingresaron!!!! Nosotras anoche estuvimos "custodiándote" la cama para que no te la fueran a ocupar, porque esa cama es tuya! El tema es que ese "detalle" de que no figures en el registro de la computadora, solo lo puede solucionar la Supervisora... Que conste que desde el momento del examen hasta el momento de hablar con la Nurse, pasaron más de 24 horas y seguimos esperando.
Dragones que huyen despavoridos...
Mediados de junio
Según una de mis mal pensadas amigas (no voy a decir cual), uno de los profesionales que me está atendiendo, léase Médico, ha quedado impactado por mi persona (si, aunque ustedes no lo crean, en este estado en el que estoy).
Convengamos que algunas de las cosas que ella ha visto yo también las vi, pero prefiero pensar que es de buena persona, que son gestos de humanidad para conmigo que en este momento no la estoy pasando nada bien, pero ella, la muy mal pensada, insiste en que no y lo peor de todo: hasta le parece buen candidato!!!
El colmo fue, que se encontrara al pobre hombre en el super y "disimuladamente" como suele hacer ella casi todo, observó sus compras (le debe haber escaneado el carro) y dedujo que como el señor compraba poquita cantidad de cada cosa VIVIA SOLO, lo escribo y vuelvo a sonreir (por suerte todo esto tiene un lado cómico). Entre nos, le debe haber contado hasta las unidades de cada cosa que tenía en el carro!!! El candidato era cada vez más y más ideal.
Pero... el "Dragón" que sumaba y sumaba puntos como en alguna promoción del super, de golpe y como en los cuentos de magos, desapareció! Un día llegó como habitualmente, preguntándome cómo me sentía y a diferencia de lo que le contestaba cada día con una sonrisa: bien por suerte, ese día dije la palabra clave: hoy me siento mal y unas lágrimas acompañaron la respuesta...
Desde ese momento se comenta que el Dragón huyó despavorido hacia un Reino muy, muy lejano del que no ha vuelto jamás, y mi candidato se esfumó en un abrir y cerrar de ojos.
FIN
Según una de mis mal pensadas amigas (no voy a decir cual), uno de los profesionales que me está atendiendo, léase Médico, ha quedado impactado por mi persona (si, aunque ustedes no lo crean, en este estado en el que estoy).
Convengamos que algunas de las cosas que ella ha visto yo también las vi, pero prefiero pensar que es de buena persona, que son gestos de humanidad para conmigo que en este momento no la estoy pasando nada bien, pero ella, la muy mal pensada, insiste en que no y lo peor de todo: hasta le parece buen candidato!!!
El colmo fue, que se encontrara al pobre hombre en el super y "disimuladamente" como suele hacer ella casi todo, observó sus compras (le debe haber escaneado el carro) y dedujo que como el señor compraba poquita cantidad de cada cosa VIVIA SOLO, lo escribo y vuelvo a sonreir (por suerte todo esto tiene un lado cómico). Entre nos, le debe haber contado hasta las unidades de cada cosa que tenía en el carro!!! El candidato era cada vez más y más ideal.
Pero... el "Dragón" que sumaba y sumaba puntos como en alguna promoción del super, de golpe y como en los cuentos de magos, desapareció! Un día llegó como habitualmente, preguntándome cómo me sentía y a diferencia de lo que le contestaba cada día con una sonrisa: bien por suerte, ese día dije la palabra clave: hoy me siento mal y unas lágrimas acompañaron la respuesta...
Desde ese momento se comenta que el Dragón huyó despavorido hacia un Reino muy, muy lejano del que no ha vuelto jamás, y mi candidato se esfumó en un abrir y cerrar de ojos.
FIN
De "Princesa" a Sapo escuerzo :P
Domingo, falta media hora para la visita...
Termino de bañarme (una de las pocas tareas que tengo aquí adentro), me visto, me peino, me estoy "aprontando" para la hora de la visita, no se quienes vendrán, pero mis hijas están en camino!
De pronto, fue casi como la conversión que tiene Hulk, pero sin llegar a ponerme verde.
En menos de tres minutos, pasé de ser una persona "normal", a ser un espanto!!! Comencé a estornudar y estornudar y estornudar, cosa nada rara en mi, y de golpe sentí que algo no estaba bien.
Mi cara quedó convertida en una especie de "Rey León" (con el tabique nasal totalmente deformado e hinchado), cruzado vaya a saber con qué, mi ojo derecho totalmente deforme, al punto que solo podía ver por un pedacito que aún se movía del párpado.
La garganta también se sumó a la hinchazón, por suerte se detuvo un segundito antes de cerrarse por completo y dejó espacio para que pasaran las pastillas de antialérgico pues me negué a que me las dieran intravenosas (ese mismo día me habían retirado la vía y no estaba en mis planes volver a tenerla puesta).
La nebulización con antialérgicos y los guantes llenos de hielo, esparcidos sobre toda mi cara, fueron una tímida ayuda para que mi cara se desinflamara, igualmente el proceso terminó llevando como cuatro o cinco días. Nunca supimos que lo causó, terminamos concluyendo que lo más seguro fuera un "pico" de stress por la noche de terror que había vivido la noche anterior y que por algún lado tenía que aflorar.
Las visitas tuvieron que presenciar aquel bello espectáculo que era mi rostro, tendría que haber cobrado entrada!!!
Termino de bañarme (una de las pocas tareas que tengo aquí adentro), me visto, me peino, me estoy "aprontando" para la hora de la visita, no se quienes vendrán, pero mis hijas están en camino!
De pronto, fue casi como la conversión que tiene Hulk, pero sin llegar a ponerme verde.
En menos de tres minutos, pasé de ser una persona "normal", a ser un espanto!!! Comencé a estornudar y estornudar y estornudar, cosa nada rara en mi, y de golpe sentí que algo no estaba bien.
Mi cara quedó convertida en una especie de "Rey León" (con el tabique nasal totalmente deformado e hinchado), cruzado vaya a saber con qué, mi ojo derecho totalmente deforme, al punto que solo podía ver por un pedacito que aún se movía del párpado.
La garganta también se sumó a la hinchazón, por suerte se detuvo un segundito antes de cerrarse por completo y dejó espacio para que pasaran las pastillas de antialérgico pues me negué a que me las dieran intravenosas (ese mismo día me habían retirado la vía y no estaba en mis planes volver a tenerla puesta).
La nebulización con antialérgicos y los guantes llenos de hielo, esparcidos sobre toda mi cara, fueron una tímida ayuda para que mi cara se desinflamara, igualmente el proceso terminó llevando como cuatro o cinco días. Nunca supimos que lo causó, terminamos concluyendo que lo más seguro fuera un "pico" de stress por la noche de terror que había vivido la noche anterior y que por algún lado tenía que aflorar.
Las visitas tuvieron que presenciar aquel bello espectáculo que era mi rostro, tendría que haber cobrado entrada!!!
El Alemán
Capítulo aparte merecen las acompañantes de sala...
Convengamos que uno no está pasando en el sanatorio el mejor momento de su vida, por lo que la persona que comparte la sala con uno te puede hacer pasar los días de una forma tranquila, positiva, llevadera, o... te puede llevar directamente al infierno. Lamentablemente, y a pesar de que no me gustan las películas de terror, tuve que vivir una en vivo y en directo.
En este momento, mientras yo escribo lo que me pasa en este cuadernito que compré hace tantos meses sin ningún fin en particular y que ahora termina haciendo las veces de "diario", ella saca fotos a su acompañante para dejar testimonio de como le sale espuma por la boca a la cuidadora, y también de que la habitación está llena de bichos...
Anoche la misma señora veía a la Virgen María sosteniéndole la mano, también preguntó 32 veces si ya había amanecido, y vino a cada rato al lado de mi cama a mostrarme como diluviaba cuando afuera ni noticias de lluvia había...
Es que "el alemán" ataca sin piedad, y como me vine a enterar después, se agudiza aún más luego de una anestesia general.
No es nuevo para mi convivir con personas que padecen esta triste enfermedad, que además ninguno de nosotros está libre de tener en algún momento, lo que si fue nuevo fue constatar, como hay gente que deja a estas personas en lugares donde no deben estar con tal de dormir una noche en paz: la señora tenía el alta desde las tres de la tarde, sin embargo se quedó a pasar la noche para irse al día siguiente, su familia por supuesto asintió.
Yo desesperada por irme de alta, tachando los días con cruces como los presos, y hay gente que tiene el alta firmada y se queda a pernoctar en el sanatorio??? Nunca mejor aplicado el refrán: Dios le da pan a quien no tiene dientes...
La noche parecía que iba a ser una más: los analgésicos de turno, las visitas de las enfermeras y nurses que prenden la luz en plena madrugada preguntándote cómo te sentís, los ruidos de cada noche en los pasillos, pero no...
De golpe, aquella señora "casi amable", que apenas dejaba asomar su "cogote clasista", se convirtió en un ser casi imposible de dominar. El Alemán se hizo presente con toda la fuerza, y ella, que hasta el momento no podía levantarse ni para ir al baño, se incorporó y se sentó en la cama al mejor estilo "El Exorcista".
Así pasó la noche mi compañera de sala, que bajo la influencia de esa perra enfermedad, sacó a relucir parte de su sistema de creencias, esbozando frases como: "hacé lo que yo te digo, porque para eso te pago" o "vos no estás enferma (dirigiéndose a mi), vos estás embarazada y no sabés de quien es, dejá de fingir" o "ustedes son de alguna religión y me quieren llevar" a las enfermeras cada vez que entraban a la habitación tratando de calmarla. Era difícil sostener la situación, más cuando la septuagenaria se me tiraba arriba de la cama una y otra vez...
Pobre Naty! que le tocó en suerte pasar conmigo la peor noche que viví aquí adentro, por "suerte" salió el sol, la señora se calmó un poco casi como por arte de magia después de habernos mantenido toda la noche en vilo y con el corazón en la boca y presión nuestra de por medio, la Supervisora la "invitó" a retirarse.
De allí en más y crisis de nervios mía de por medio (la presión me llegó a 17), todas las acompañantes iban a ser "evaluadas" antes de ingresarlas a compartir la sala conmigo.
Viví
Convengamos que uno no está pasando en el sanatorio el mejor momento de su vida, por lo que la persona que comparte la sala con uno te puede hacer pasar los días de una forma tranquila, positiva, llevadera, o... te puede llevar directamente al infierno. Lamentablemente, y a pesar de que no me gustan las películas de terror, tuve que vivir una en vivo y en directo.
En este momento, mientras yo escribo lo que me pasa en este cuadernito que compré hace tantos meses sin ningún fin en particular y que ahora termina haciendo las veces de "diario", ella saca fotos a su acompañante para dejar testimonio de como le sale espuma por la boca a la cuidadora, y también de que la habitación está llena de bichos...
Anoche la misma señora veía a la Virgen María sosteniéndole la mano, también preguntó 32 veces si ya había amanecido, y vino a cada rato al lado de mi cama a mostrarme como diluviaba cuando afuera ni noticias de lluvia había...
Es que "el alemán" ataca sin piedad, y como me vine a enterar después, se agudiza aún más luego de una anestesia general.
No es nuevo para mi convivir con personas que padecen esta triste enfermedad, que además ninguno de nosotros está libre de tener en algún momento, lo que si fue nuevo fue constatar, como hay gente que deja a estas personas en lugares donde no deben estar con tal de dormir una noche en paz: la señora tenía el alta desde las tres de la tarde, sin embargo se quedó a pasar la noche para irse al día siguiente, su familia por supuesto asintió.
Yo desesperada por irme de alta, tachando los días con cruces como los presos, y hay gente que tiene el alta firmada y se queda a pernoctar en el sanatorio??? Nunca mejor aplicado el refrán: Dios le da pan a quien no tiene dientes...
La noche parecía que iba a ser una más: los analgésicos de turno, las visitas de las enfermeras y nurses que prenden la luz en plena madrugada preguntándote cómo te sentís, los ruidos de cada noche en los pasillos, pero no...
De golpe, aquella señora "casi amable", que apenas dejaba asomar su "cogote clasista", se convirtió en un ser casi imposible de dominar. El Alemán se hizo presente con toda la fuerza, y ella, que hasta el momento no podía levantarse ni para ir al baño, se incorporó y se sentó en la cama al mejor estilo "El Exorcista".
Así pasó la noche mi compañera de sala, que bajo la influencia de esa perra enfermedad, sacó a relucir parte de su sistema de creencias, esbozando frases como: "hacé lo que yo te digo, porque para eso te pago" o "vos no estás enferma (dirigiéndose a mi), vos estás embarazada y no sabés de quien es, dejá de fingir" o "ustedes son de alguna religión y me quieren llevar" a las enfermeras cada vez que entraban a la habitación tratando de calmarla. Era difícil sostener la situación, más cuando la septuagenaria se me tiraba arriba de la cama una y otra vez...
Pobre Naty! que le tocó en suerte pasar conmigo la peor noche que viví aquí adentro, por "suerte" salió el sol, la señora se calmó un poco casi como por arte de magia después de habernos mantenido toda la noche en vilo y con el corazón en la boca y presión nuestra de por medio, la Supervisora la "invitó" a retirarse.
De allí en más y crisis de nervios mía de por medio (la presión me llegó a 17), todas las acompañantes iban a ser "evaluadas" antes de ingresarlas a compartir la sala conmigo.
Viví
6 de junio - una semana
Una semana de internación:
Estoy aca sentada, en una butaca de sanatorio, dilucidando que es menos malo: quedarme sentada aquí o volver a la cama, eso es lo único que hago desde que llegué aquí hace 7 días.
Por esas cosas, de que de toda desgracia se saca también algo positivo, tengo que aceptar que lo positivo fue desde el principio que la habitación tenía una ventana y que estaba de "mi" lado de la cama. Tal vez para ustedes parecerá poco, pero para mi es tanto!!! Es el único contacto que tengo con el mundo exterior, el cuadradito que me muestra como transcurre el tiempo, ese lugar por donde veo asomar una y otra vez el sol, la luna, las estrellas, amanece, transcurre el día, oscurece y así...
Ya hace 7 días que llegué aquí, hasta ayer creo que pude llevarlo de otra forma: mucho más positiva, alegre, con esperanza, etc., pero desde ayer se me ha hecho bastante difícil de remontar.
Tengo la certeza de que esto es un momento transitorio en mi vida, pero cómo cuesta pasarlo!!!
Hoy me molesta hasta la gente que me viene a visitar. Algunos me miran con piedad, como diciendo: pobrecita, algunos se ponen a llorar... Otros me miran con fe y me dicen una y otra vez: vas a salir adelante, porque vos sos fuerte...
Es difícil trasmutar algunas cosas, creo que es más fácil hacerlo desde la metafísica teórica que desde la práctica muchas veces. Cual sería la actitud que debo tomar mientras espero? Cómo tendría que sentirme mientras estoy aquí sola, en un lugar que no es el mío, viviendo una historia de terror que no tiene nada que ver con mi vida?
Ni ganas de escribir tengo, la letra manuscrita parece acompañarme en el enojo que tengo en este momento: salen cosas que parecen ganchos taquigráficos en vez de redondeados símbolos que forman palabras, salen rezongos en vez de frases, por más que intento ser positiva.
Me quiero ir a mi casa a abrazar a mis hijas...
Estoy aca sentada, en una butaca de sanatorio, dilucidando que es menos malo: quedarme sentada aquí o volver a la cama, eso es lo único que hago desde que llegué aquí hace 7 días.
Por esas cosas, de que de toda desgracia se saca también algo positivo, tengo que aceptar que lo positivo fue desde el principio que la habitación tenía una ventana y que estaba de "mi" lado de la cama. Tal vez para ustedes parecerá poco, pero para mi es tanto!!! Es el único contacto que tengo con el mundo exterior, el cuadradito que me muestra como transcurre el tiempo, ese lugar por donde veo asomar una y otra vez el sol, la luna, las estrellas, amanece, transcurre el día, oscurece y así...
Ya hace 7 días que llegué aquí, hasta ayer creo que pude llevarlo de otra forma: mucho más positiva, alegre, con esperanza, etc., pero desde ayer se me ha hecho bastante difícil de remontar.
Tengo la certeza de que esto es un momento transitorio en mi vida, pero cómo cuesta pasarlo!!!
Hoy me molesta hasta la gente que me viene a visitar. Algunos me miran con piedad, como diciendo: pobrecita, algunos se ponen a llorar... Otros me miran con fe y me dicen una y otra vez: vas a salir adelante, porque vos sos fuerte...
Es difícil trasmutar algunas cosas, creo que es más fácil hacerlo desde la metafísica teórica que desde la práctica muchas veces. Cual sería la actitud que debo tomar mientras espero? Cómo tendría que sentirme mientras estoy aquí sola, en un lugar que no es el mío, viviendo una historia de terror que no tiene nada que ver con mi vida?
Ni ganas de escribir tengo, la letra manuscrita parece acompañarme en el enojo que tengo en este momento: salen cosas que parecen ganchos taquigráficos en vez de redondeados símbolos que forman palabras, salen rezongos en vez de frases, por más que intento ser positiva.
Me quiero ir a mi casa a abrazar a mis hijas...
4 a.m.
No es la primera y no será la última vez que me despierto a las 4 a.m., pero esta vez fue distinta.
Desde que me internaron para hacerme estudios hasta hoy que ya se lo que tengo, me he desvelado algunas veces. Por suerte, o mejor dicho gracias a Dios, no siempre me he sentido igual al quedarme como el dos de oro mirando el techo en medio de la noche...
Gracias a Dios, hoy a pesar de no sentirme físicamente en el mejor de mis estados, tomé creo la mejor decisión que podemos tomar los seres humanos: aprovechar el tiempo, si, ese tiempo que se va y no vuelve (sin ánimo de querer ser fatalista), ese tiempo que una vez que perdimos y cuando parece quedar menos, queremos recuperar a toda costa.
A las 4 a.m., mientras muchos de ustedes dormían, soñaban cosas lindas, se daban vuelta y se tapaban hasta las orejas, yo terminaba de mirar una peli que me dejó pensando en tantas cosas: la vida del Padre Pío, al rato terminaba de leer un libro que había querido leer desde hace mucho tiempo pero como todo, llegó a mis manos cuando era el momento indicado.
Leer "Vivir con él" de Clarita Berenbau, fue como un bálsamo para mi alma. Yo leía, pero no era mi voz la que escuchaba resonar en mi cabeza, sino la de Clara, la de esa chica que no conocí personalmente, pero que sin embargo, tantas veces me atrapó cuando me detenía a escucharla dando testimonio de su enfermedad, de como la había encarado, de como aprendía a vivir con ella.
Mientras leía, las lágrimas me rodaban por las mejillas, leía con los ojitos vidriosos, el pecho muchas veces se me cerraba, y claro, como no? Como no pensar en esa chica llena de vida, joven, mamá como yo, que agarró al toro por las guampas y le hizo frente con su mejor sonrisa, como no pensar en la muerte, si a ella (como a tantas otras) y muy a pesar de su lucha y de todas sus virtudes, se la llevó? Pero casi al instante pienso también, en que todos nos vamos a ir más tarde o más temprano, no es eso lo que importa, sino lo que tenemos para hacer mientras estamos aca, y lo que podemos seguir haciendo (como en el caso de Clara) aún después de habernos ido físicamente.
Ella hoy fue cobijo para mi, ella hoy me entendió, ella hoy me contó cosas por las que pasé y por las que estoy pasando, ella hoy estando sin estar fue mi consejera y mi confidente, ella hoy hizo que pudiera llorar y limpiar mi espíritu de miedos y angustias, ella hoy fue la que me empujó a levantarme a ver el amanecer con una sonrisa y a agradecer una vez más estar viva y luchando..
Yo empecé a escuchar a Clara cuando para mi la enfermedad aún era cosa de otros, aunque era consciente de que me podía tocar como a cualquiera, de la misma forma que me uní a Livestrong, pensando en que lo que leía tal vez me sirviera para acompañar a alguna de mis amigas que tenían la enfermedad en ese momento, hoy lo leo para mí.
Son las vueltas de la vida supongo, las que hacen que cosas que en su momento parecen sueltas, luego se unan con un hilo conductor y todo tenga sentido.
Viví!
Desde que me internaron para hacerme estudios hasta hoy que ya se lo que tengo, me he desvelado algunas veces. Por suerte, o mejor dicho gracias a Dios, no siempre me he sentido igual al quedarme como el dos de oro mirando el techo en medio de la noche...
Gracias a Dios, hoy a pesar de no sentirme físicamente en el mejor de mis estados, tomé creo la mejor decisión que podemos tomar los seres humanos: aprovechar el tiempo, si, ese tiempo que se va y no vuelve (sin ánimo de querer ser fatalista), ese tiempo que una vez que perdimos y cuando parece quedar menos, queremos recuperar a toda costa.
A las 4 a.m., mientras muchos de ustedes dormían, soñaban cosas lindas, se daban vuelta y se tapaban hasta las orejas, yo terminaba de mirar una peli que me dejó pensando en tantas cosas: la vida del Padre Pío, al rato terminaba de leer un libro que había querido leer desde hace mucho tiempo pero como todo, llegó a mis manos cuando era el momento indicado.
Leer "Vivir con él" de Clarita Berenbau, fue como un bálsamo para mi alma. Yo leía, pero no era mi voz la que escuchaba resonar en mi cabeza, sino la de Clara, la de esa chica que no conocí personalmente, pero que sin embargo, tantas veces me atrapó cuando me detenía a escucharla dando testimonio de su enfermedad, de como la había encarado, de como aprendía a vivir con ella.
Mientras leía, las lágrimas me rodaban por las mejillas, leía con los ojitos vidriosos, el pecho muchas veces se me cerraba, y claro, como no? Como no pensar en esa chica llena de vida, joven, mamá como yo, que agarró al toro por las guampas y le hizo frente con su mejor sonrisa, como no pensar en la muerte, si a ella (como a tantas otras) y muy a pesar de su lucha y de todas sus virtudes, se la llevó? Pero casi al instante pienso también, en que todos nos vamos a ir más tarde o más temprano, no es eso lo que importa, sino lo que tenemos para hacer mientras estamos aca, y lo que podemos seguir haciendo (como en el caso de Clara) aún después de habernos ido físicamente.
Ella hoy fue cobijo para mi, ella hoy me entendió, ella hoy me contó cosas por las que pasé y por las que estoy pasando, ella hoy estando sin estar fue mi consejera y mi confidente, ella hoy hizo que pudiera llorar y limpiar mi espíritu de miedos y angustias, ella hoy fue la que me empujó a levantarme a ver el amanecer con una sonrisa y a agradecer una vez más estar viva y luchando..
Yo empecé a escuchar a Clara cuando para mi la enfermedad aún era cosa de otros, aunque era consciente de que me podía tocar como a cualquiera, de la misma forma que me uní a Livestrong, pensando en que lo que leía tal vez me sirviera para acompañar a alguna de mis amigas que tenían la enfermedad en ese momento, hoy lo leo para mí.
Son las vueltas de la vida supongo, las que hacen que cosas que en su momento parecen sueltas, luego se unan con un hilo conductor y todo tenga sentido.
Viví!
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